En Brasil creen que superpoderes son una herramienta electoral
El diario «O Estado de Sao Paulo», uno de los principales medios del Brasil, dedicó ayer una nota editorial a describir el avance del presidente Néstor Kirchner a un gobierno con atribuciones excepcionales para manejar el presupuesto público en beneficio, afirma la nota, de su futuro electoral. Como nota editorial que es no aporta nueva información sino que pone en contexto la votación de la ley de superpoderes, y el proyecto de reelección presidencial. Importa conocer su contenido no tanto, entonces, porque provea información nueva sino porque refleja cómo repercuten medidas del actual gobierno en Brasil, un país cuya relación con la Argentina es central en materia económica y también política. Lo que en Brasil se piense de Kirchner importa también aquí. Veamos esa nota editorial.
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Algunos partidos de la oposición pretenden disputar en la Justicia la constitucionalidad de la ley de superpoderes. Argumentan que la Constitución impide al Ejecutivo, «bajo pena de nulidad absoluta e insanable», tomar decisiones de carácter legislativo y prohíbe al Congreso de manera expresa conceder al Ejecutivo -en carácter permanente- poderes caracterizados como extraordinarios, como es el caso de la libertad de alterar libremente el Presupuesto sin consulta al Legislativo. La Constitución, además, confiere al Congreso la prerrogativa de fijar los gastos presupuestarios anuales y determina que el jefe de Gabinete debe limitarse a ejecutar el Presupuesto aprobado por el Legislativo.
Es preocupante la indiferencia de la población en relación con la concentración de poderes en las manos de Kirchner. Con la economía creciendo a un ritmo muy acelerado, el país parece haber vuelto atrás el tiempo hacia la euforia del gobierno de Carlos Menem, especialmente entre 1993 y 1995, cuando el escenario económico era alentador.
«No deben colocarse piedras en el camino del Presidente; es preciso dejarlo trabajar, pues la economía está mejorando», es el pensamiento de buena parte de la población. La indiferencia de la población se suma a la debilidad de los opositores. Con eso, Kirchner tiene ahora la facultad de administrar el Presupuesto de acuerdo con sus intereses electorales, manteniendo una sólida base de apoyo en el Congreso y en las provincias, y marginando a quienes podrían crear problemas. El cuadro electoral le es tan favorable que el principal tema en discusión en los medios políticos argentinos es quién será el candidato para las elecciones del año próximo: o él o su esposa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner.




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