En la calle, Ibarra tuvo marcha propia

Política

Los familiares de las víctimas de Cromañón mostraron ayer una actitud tranquila en el primer día del juicio político a Aníbal Ibarra, aunque se repitió en un caso una amenaza a los hijos del suspendido jefe de Gobierno. Los padres, abuelos, hermanos, tíos y amigos de los 194 fallecidos se encargaron incluso de pactar con la Policía una retirada parcial de la puerta de la Legislatura para evitar incidentes durante la otra marcha organizada en defensa del suspendido jefe de Gobierno porteño.

«Esa gente no es nuestra enemiga, son unos pobres infelices a los que les pagaron 40 pesos para venir a apoyar a Ibarra. Pero no vale la pena enfrentarlos», razonaba la abuela de Julián Rozengardt, cerca de las vallas policiales colocadas en la esquina de Perú y Avenida de Mayo. Allí también se concentraba el grueso de las agrupaciones de izquierda y movimientos piqueteros como el Polo Obrero, el MST Unite, la CCC, el MAS y el PTS, además de algunos centros de estudiantes de la UBA.

• Seguridad

Ayudó a evitar hechos violentos el prolijo operativo de seguridad desplegado por la Policía Federal, que custodió el ingreso de los micros ibarristas como si se tratara de la llegada de una barra brava a una cancha de fútbol en condición de visitante. Se les fijó un recorrido especial por la avenida Rivadavia y por Chacabuco para evitar que se cruzaran con los familiares. En la entrada del Palacio Legislativo se podían rastrear todos los estados de ánimo: desde madres angustiadas llorando mientras abrazaban a sus hijos, abuelascon sus rostros cubiertos de calcomanías con la imagen de sus nietos fallecidos, amigos haciendo retumbar redoblantes y hasta un padre tan afectado emocionalmente que exhortaba a la venganza y repetía amenazas de muerte contra los hijos de Ibarra.

• Exabruptos

Ese fue el caso de Luis Fernández, padre de Nayra Soledad, quien criticó al defensor del suspendido jefe comunal, Julio César Strassera. «Si para que Ibarra sienta lo que sentí yo le tengo que matar un hijo lo voy a hacer. El presidente Néstor Kirchner tampoco nunca puso los huevos donde había que ponerlos, es un corrupto y si hay que desestabilizar a su gobierno lo voy a hacer. Si me tengo que inmolar me voy a inmolar», fue sólo parte del discurso radicalizado de este padre. Pero más allá de las excepciones, la calma dominó a todos los presentes, que repitieron su ritual al desplegar las banderas con los nombres de los fallecidos en el incendio del local de Once el 30 de diciembre de 2004. «Verdad y justicia por la masacre de Cromañón», «No son sólo Ibarra y Chabán, Kirchner también sos responsable», «Basta de impunidad», «Luchar y pedir justicia no es golpismo», eran las consignas de las banderas que colgaban de las vallas policiales. Susana, madre de María Sol Urcullu, entraba y salía del interior de la Legislatura, donde se permitía el acceso por tandas de 50 familiares, para traer noticias a los que esperaban afuera. «Es un cínico, ni siquiera se anima a mirar a los padres a los ojos mientras habla. Se está defendiendo, pero dice tantas estupideces que algunos nos exaltamos», relataba esta mamá.

A las 17, cuando ya comenzaban a acercarse los micros con punteros ibarristas traídos desde las villas 20, 21 y 31, los familiares de las víctimas de Cromañón comenzaron a levantar las carpas en las que habían pernoctado la noche anterior y a desarmar los altares con objetos personales de sus hijos que habían improvisado.
No querían caer en eventuales provocaciones de los simpatizantes de Ibarra.

• Abrazo

Fue recién a las 19, con una hora de retraso, cuando representantes de organizaciones sociales y de derechos humanos realizaron el abrazo simbólico a la Legislatura porteña en apoyo a Ibarra y en rechazo al proceso de juicio político que se desarrollaba esa tarde. Los manifestantes recibieron el saludo del propio Ibarra, quien traspasó el vallado y se acercó para agradecerles el respaldo. De la marcha, que se inició en Chacabuco y Avenida de Mayo, participaron, además, funcionarios del gobierno porteño entre los que se encontraban el jefe de Gabinete del suspendido jefe de Gobierno, Raúl Fernández, y los secretarios de Infraestructura, Roberto Feletti y de Cultura, Gustavo López.

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