En Los Piletones no todos apoyan a Madres
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Algo curioso si lo hay es el nombre con que los habitantes descontentos de Los Piletones denominan a los punteros políticos puestos por las Madres: «Peones de vigilancia de las Madres de Plaza de Mayo».
«Lo que más me preocupa es que la genteque viene a donar al comedor y también al barrio tenga que pasar por un montón de trabas como por ejemplo la vigilancia que Sergio Shocklender (apoderado y representante de la Fundación Madres de Plaza de Mayo) puso a unos metros del centro comunitario», lamentó Barrientos.
En tanto desde Ciudad Oculta, otro de los puntos clave sobre los cuales Bonafini y compañía construyen las viviendas, la responsable del comedor Los Angelitos, Sandra Acuña, acepta que muchos compañeros estén conformes con «el trabajo que trajeron los proyectos de las Madres», pero no entiende sin embargo cómo, luego de que distintos informes de la Defensoría del Pueblo indicaran que la construcción del Elefante Blanco se encontraba con posibilidades de derrumbe, «las Madres hayan levantado allí una guardería, talleres y quieran construir ahora un sede de su institución educativa».
El Elefante Blanco es un edificio viejo ubicado en la parte central de Ciudad Oculta, «como si fuera el Warnes pero acá», indica Acuña.
Su queja es porque allí anteriormente se encontraba uno de los centros de salud del lugar que fue trasladado justamente por la peligrosidad que existía debido a la antigüedad del edificio.
«Ahora pareciera que los informes de la Defensoría del Pueblo no tienen validez y les dan las instalaciones a las Madres para que hagan lo que quieran», alardea la responsable de Los Angelitos.
Por otro lado, desde ese barrio pero desde otro comedor comunitario (Una Nueva Alegría), la responsable, Liliana Barrionuevo, continuó con las críticas comenzadas por sus colegas.
En este caso, apuntó contra las Madres «por haber aterrizado al barrio de un día para otro sin siquiera haber convocado a los centros comunitarios para dialogar sobre las necesidades que teníamos, y empezar con sus proyectos autoritariamente».
Como condimento agregó incluso que «varios de los que trabajan para la Fundación de Bonafini se han venido quejando de que desde hace varios meses no cobran su sueldo», creíble teniendo en cuenta los ya sabidos manejos al menos llamativos que tienen las Madres con el gobierno.




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