Encontró Carrió su lugar en el mundo: fiscal de Cristina

Política

La política no podía haberle reservado un lugar mejor a Elisa Carrió, casi un pedestal para erigirse como fiscal de la Nación. Ella ya anunció que pretende ser la jefa de la oposición, pero además, su fuerza, la Coalición Cívica, consiguió los suficientes diputados y senadores el domingo como para reclamar el control de la Auditoría General y bancas en el Consejo de la Magistratura. Son lugares que la Constitución reserva al primer partido de la oposición, espacio que consiguió Carrió con los 35 diputados y 5 senadores, que en total superan la fuerza del radicalismo. La Coalición Cívica los reclamará y así controlará Carrió el único organismo de auditoría externa que vigila las cuentas del gobierno. Con esos cargos podrá seguir de cerca a Cristina de Kirchner y tendrá una revancha: la reforma al Consejo de la Magistratura que hizo la senadora le quitó al ARI el lugar que ostentaba allí; ahora puede desplazar de esos cargos al radicalismo.

Elisa Carrió no sólo ya se autoproclamó jefa de la oposición, sino que ayer anunció también que sumará a otros partidos, como algunos sectores del radicalismo. Desde ahora, su fuerza comenzará a reclamar el mando de los organismos de control que la Constitución asigna a la primera fuerza opositora. Es el escenario que más teme el kirchnerismo: la chaqueña manejando la Auditoría General y controlando las cuentas de Cristina de Kirchner y al mismo tiempo ocupando en el Consejo de la Magistratura las bancas que la reforma que impulsó la presidenta electa dejó sólo para el radicalismo. Carrió reconoce que la Coalición Cívica quiere esos lugares, así como también le podría corresponder a Margarita Stolbizer el manejo de los órganos de control en la provincia de Buenos Aires. Este es el diálogo que mantuvo ayer con este diario.

Periodista: Usted se proclamó la líder de la oposición; ahora tiene 35 diputados, 5 senadores, ¿cómo se van a armar como oposición?

Elisa Carrió: Vamos a hacer una coalición más amplia, ya me han llamado desde distintos partidos.

P.: ¿Y está dispuesta a sumar a todos?

E.C.: Absolutamente, pero siempre con el límite de la corrupción.

P.: ¿Van a reclamar los cargos que la Constitución asigna al primer partido de oposición, como la Auditoría o los lugares en el Consejo de la Magistratura?

E.C.: Sí, pero eso hay que hablarlo con Adrián Pérez, lo tiene que decidir la coalición, pero lo va a arreglar la fuerza, yo no. Ellos tienen que asumir esas responsabilidades.

P.: ¿Cómo ve el comienzo del mandato de Cristina de Kirchner?

E.C.: Hay que esperar. La verdad es que tiene que enfrentar muchos problemas y me parece que lo justo es que los enfrente. Hay que ver cómo los resuelve, no se puede presuponer, la verdad es que ella no ha hablado y no ha actuado. Hay que ver el 10 de diciembre. Lo que sí está claro es que han votado fuertemente las clases medias en contra de ellos: perder por 70% en los centros urbanos es muy fuerte.

P.: ¿Cómo se explican los resultados de Santa Cruz, donde el kirchnerismo superó 70% de los votos después de los conflictos?

E.C.: Está muy claro, porque la oposición estaba concentrada en Río Gallegos y parte en Caleta Olivia, pero no en toda la provincia. Además, está el reparto clientelista. Igualmente, 30% es un buen porcentaje opositor.

P.: ¿Cuántos votos dice que le sacaron el domingo pasado?

E.C.: Tres puntos en el conurbano. Fue sólo en el conurbano, y después de la una de la tarde, cuando podía poner en riesgo el ballottage. Fue después del primer corte que hicieron los encuestadores. Entonces el poder montó un dispositivo para el saqueo de las boletas, de manera que no existieran boletas de mi candidatura. Fue cuando se dieron cuenta de que había corte Scioli-Carrió. En consecuencia, lo necesario era que el voto fuera en blanco o para Cristina. Por eso les robaron a las fórmulas opositoras.

  • Freno

    P.: ¿Cree que venía mejor en el conurbano?

    E.C.: Nosotros sacamos 20 puntos en La Matanza. La ola venía por La Plata y había que frenarla, y el corazón fue La Matanza y Lanús. Ahí lo pararon.

    P.: ¿Cómo va a estructurarse su oposición a partir de ahora?

    E.C.: Yo no voy a tener ningún cargo. La coalición va a tener una representación parlamentaria muy importante, pero después se va a organizar al estilo europeo: va a haber equipos técnicos, las fundaciones, institutos de formación. Nos preparamos para gobernar en 2011.

    P.: ¿Pero qué garantiza que continúen unidos? Los socialistas, por ejemplo, ¿van a seguir en la Coalición?

    E.C.: Mi relación con Rubén Giustiniani es excelente. Vamos a tener que hablar la semanaque viene. Creo que si él está de acuerdo, puede liderar el interbloque en el Senado. Ya se está armando un interbloque interesante y creo que él tiene que presidirlo.

    P.: Hay una elección legislativa en dos años...

    E.C.: En la que no voy a ser candidata...

    P.: Algunos no lo creen así...

    E.C.: No, todos saben que cuando digo una cosa, es así. Tendría que darse una situación excepcionalísima para que ocupe un cargo, excepcionalísima. Tendría que ser límite.

    P.: ¿Por qué la votaron más esta vez, la gente la vio más creíble?

    E.C.: Seguramente cambié yo, pero no en el contenido, cambié en moderación. Creo que estoy más cómoda jugando donde estoy jugando que donde jugaba antes. Es como que jugar hacia el centro del arco político a mí me da más comodidad.

    P.: ¿Y usted qué va a hacer?

    E.C.: A mí me tocó crear esto. Crear el ARI, irme del ARI, llevar adelante una estrategia, que resultó exitosa porque una fuerza que nace moderna plural con cinco millones de votos no es poca cosa. En una Argentina hegemónica, clientelista, autoritaria, esto es una maravilla.

    P.: ¿Alguna vez se imagina hablando con Cristina Kirchner?

    E.C.: El ámbito de diálogo tiene que ser el Parlamento. El oficialismo podrá hablar con las autoridades de nuestro bloque. Lo otro es falso, no sería auténtico. Es sólo para la foto. Hay que evitar las fotos innecesarias.

    Entrevista de Rubén Rabanal
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