24 de diciembre 2004 - 00:00

Enero, mes clave para cerrar nueva alianza

Carlos Menem destapó ante pocos en la madrugada de ayer el plan que desplegará para coparle el verano político al gobierno. Fue en la casa de Pedro «Tico» Nash, donde se hospedó en La Rioja y recibió a amigos a la madrugada. Como en otras épocas, antes de ser presidente, volverá al escenario de las grandes temporadas, Mar del Plata, para cerrar un tejido de alianzas que ponga en carrera electoral al partido Peronismo Popular.

Ese partido será cabecera de una alianza de agrupaciones de centro que divida la cancha con el peronismo globalífobo que se varea ladeado hacia la izquierda de la mano de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde.

El gancho será la negativa persistente a aceptar candidatura alguna en los comicios del año que viene y describir su proyecto como una «alianza de oposición constructiva» que demonice el concepto de «transversalidad» como sinónimo de traición al peronismo.

Ese proyecto se apoya en otro gesto del ex presidente: no habló esta vez y no hablará hasta nuevo aviso de que quiere ser otra vez presidente
. Es la forma de enfrentar la marea de opinadores que lo mortificará con sondeos «oficiales» sobre su alta imagen negativa.

Según esas confesiones de madrugada a las que accedieron muy pocos, el eje de esa alianza es el acercamiento a Adolfo Rodríguez Saá, una entente ya cerrada aunque lo nieguen los protagonistas. El segundo paso será instalar como principal referencia en la provincia de Buenos Aires a Luis Patti, que es lo que explica la insólita presencia del ex intendente de Escobar en el avión que lo trajo a Menem de Chile. Patti tiene su propio partido,fue aliado del menemismo en las internaspartidarias del PJ bonaerense del año pasado y viene de divorciarse del llamado Interbloque Federal en el Congreso, una liga de partidos con representación parlamentaria que es tironeada también por Ricardo López Murphy.

• Proyecto Sobisch

El tercer paso será el reconocimiento expreso de la relación con el proyecto de Jorge Sobisch, que hoy recorre el país como candidato a presidente acompañado por muchos menemistas que juegan allí por orden del riojano.

Los tiempos en que esto se desplegará en el terreno son apretadísimos. El 30 de diciembre,
Menem regresa a Chile, donde esperará el nuevo año y acompañará a su familia hasta el 10 de enero. Ese día estará de nuevo en el país para viajar directamente a San Luis, donde se entrevistará con Rodríguez Saá para anunciar que caminarán juntos hasta nuevo aviso.

Después sigue el broche con
Sobisch en algún lugar de la costa atlántica, previo al gran tinglado del verano, que se montará en Mar del Plata en la última semana de enero. Allí Patti estará como anfitrión provincial para que Menem reciba a dirigentes de todo el país en un gran encuentro de la alianza encabezada por el Peronismo Popular.

El método es puro-Menem, algo que se aparta de la circunspecta, casi torva, gravedad del duhaldismo, y también del autismo con que se conduce en cuanto a movilizaciones el kirchnerismo. Estos dos adversarios pueden eludir, ignorar o minimizar esta coreografía del menemismo. Lo único que no pueden hacer es competirle en ese terreno
.

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