19 de octubre 2005 - 00:00

Enojado con cierre ajeno

Mauricio Macri cumplió ayer con la convocatoria a enfrentarse al Círculo de Periodistas Parlamentarios, como lo viene haciendo el resto de los candidatos y que terminará hoy con un encuentro similar con Rafael Bielsa. Pero ese encuentro con la prensa, auspiciado por la Fundación Konrad Adenauer, no fue de los mejores que mantuvo en la campaña y augura una relación tensa en su futuro parlamentario.

En los breves 40 minutos de su visita al Congreso, la cabeza de lista del PRO tuvo que soportar ensordecedores ritmos bailanteros que por las ventanas llegaban desde la calle donde amenizaban el cierre de campaña del Partido Obrero.

Reiteró allí que no buscará una alianza con el duhaldismo de Diputados con una definición que hoy comparte buena parte de la oposición: «El duhaldismo es parte del oficialismo», dijo.

No se privó, además, de ratificar la idea de un acuerdo poselectoral que hoy niegan tanto el gobierno como el duhaldismo: «Como dijo Balestrini, el duhaldismo volverá a aliarse al gobierno después de las elecciones», ratificó.

Dentro de los anuncios generales, confirmó su «intención es ser candidato a jefe de Gobierno en 2007», aclarando que esa postulación no dependerá del resultado de la elección del domingo.

Para ese momento el sonido que entraba en el Salón de Lectura del Senado desde el acto de la izquierda era insoportable: «Si no podemos cambiar de lugar, me voy porque no puedo hablar», les advirtió Macri a los periodistas.

Minutos después, y por un misterioso cambio de estilos, la cumbia dejó su lugar a la música clásica y el ambiente se relajó:
«Ahora podemos hablar, pero les pido las últimas tres preguntas porque me tengo que ir», advirtió el candidato.

Antes de ingresar en el encuentro con periodistas,
Macri pasó por el despacho de Daniel Scioli, según se dijo luego «sólo a saludar», aunque reconoció al vicepresidente como «uno de los posibles rivales para 2007 lo que no quita que tengamos una buena relación».

Entre los más castigados por Macri estuvo el neokirchnerista Jorge Argüello, que había colgado su boleta para diputado nacional de su candidatura a jefe de Gobierno porteño en 2003: «Me avergüenzo de que algunos diputados hayan sido candidatos míos», afirmó.

Según
Macri, intención de PRO y su coalición con el ex economista de la Alianza, Ricardo López Murphy, es «construir una Argentina en serio donde haya un oficialismo fuerte, pero también una oposición seria». Reconoció que la Argentina «está mejor pero que da para mucho más. Han tenido aciertos, pero creo que falta por hacer. A ningún presidente de los últimos años le ha faltado poder, pero lo que nunca tuvieron fue un proyecto de país, que es lo que le falta a este gobierno».

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