9 de septiembre 2005 - 00:00

Enojo de militares por sueldos

Si con el aumento de sueldos a militares el gobierno buscaba mejorar su perfil electoral en ese padrón, por las primeras reacciones ese efecto no se ha logrado. Tras la divulgación del decreto que dice aplicar una mejora en los haberes militares con efecto retroactivo al 1 de julio de 2005, se escucharon quejas sostenidas en los cuarteles de las tres fuerzas. La norma recompone el sistema de suplementos por familia, pero no toca los básicos salariales que reciben los uniformados, una forma de evitar que los incrementos se extiendan a los militares retirados, multiplicando el gasto.

Para el cálculo proselitista se dice que la «familia militar» reúne poco más de un millón y medio de sufragantes que hoy dicen estar disconformes con el «reconocimiento» ofrecido por el ministrocandidato, José Pampuro.

Luego de tantas purgas y pases a retiro masivos, los uniformados se animan a hablar sólo bajo estrictas normas de discreción. Nadie duda ya de que la intención del gobierno nacional fue «poner un peso en el bolsillo» pero no recomponer los haberes de los uniformados que estaban congelados desde el inicio de la convertibilidad, en abril de 1991.

• Celeridad

Otra realidad asumida por los uniformados es que la actividad castrense no da para sumar en la campaña del oficialismo: Pampuro ordenó celeridad en la confección de un libro sobre misiones de paz que contiene un capítulo especial de la misión en Haití con la esperanza de lanzarlo junto a Néstor Kirchner. Lo hace hoy en el aniversario del Estado Mayor Conjunto, sin el primer mandatario. Tampoco aprovechó el Presidente el beneficio de la botadura del submarino Salta -en reparaciones generales- y de una barcaza construida en el astillero Domecq García (la primera de una serie de dos), complejo naval que él mismo había reinaugurado el año pasado con bombos, platillos y apoyo piquetero como señal de la reindustrialización del país.

La norma resuelta por técnicos del Ministerio de Defensa y de Economía -como ya lo había hecho Domingo Cavallo- recurrió al atajo de otorgar el incremento (de 23%) sobre suplementos especiales que cada militar percibe según su situación (por residencia, cantidad de hijos, educación, y desarraigo). Y no se tocó el haber básico que es el punto de partida para calcular todos los beneficios laborales, por caso el aguinaldo y finalmente la jubilación.

Con este tipo de herramientaquirúrgica de aumentos
sólo en asignaciones especiales se ha logrado distorsionar la pirámide salarial, reconoció un contador militar. Ya no es posible establecer escalones de sueldos según los rangos; puede darse el caso de que la gente no desee modificar su actual destino para no perder dinero que hoy recibe, por ejemplo, en concepto de asignación por vivienda.

• Pesada carga

Pampuro y Roberto Lavagna conocen de sobra que un aumento de los salarios al personal en actividad se traslada inmediatamente a los cuadros pasivos, y de allí la renuencia a considerar retoques al haber básico. El número sería una pesada carga para el Presupuesto nacional, superaría por lejos los 320 millones anuales que implican el aumento de los suplementos. Tal como ocurrió durante el gobierno de Carlos Menem, luego de aumentos encubiertos otorgados con la forma de sumas fijas no remunerativas, ayer hubo ofertas de los estudios de abogados para atacar la norma actual en litigios contra el Estado. Se podía ver a jóvenes «volanteando» en la puerta de los comandos de las tres fuerzas, los servicios de conocidos bufetes que ya ganaron millonarios pleitos pagados en bonos por el Tesoro nacional. Aquella medida originó además rispideces internas que laceraron la autoridad militar.

Presionados por el gobierno, algunos jefes de las fuerzas armadas, como el extinto almirante
Carlos Marrón, influyeron con rigor en los cuadros para que desistan entablar juicios contra el Estado.

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