23 de febrero 2001 - 00:00

Ensayan banca que impide voto del legislador trucho

Después de dos meses sin sesionar, los diputados de todos los partidos se dieron un respiro ayer, aunque fuera una sesión de ensayo. Fue cuando Rafael Pascual convocó a un grupo de 30 diputados a ingresar al recinto de sesiones para testear el nuevo sistema electrónico de votación y audio que la Cámara instaló durante el pasado enero. Para probar la nueva maravilla, que incluye identificación dactilar de los legisladores, pantallas gigantes de cristal líquido con video -en lugar de los vetustos y cuestionados paneles que antes indicaban el resultado de las votaciones-y acceso directo a Internet desde cada banca, se sometió a votación la derogación de los decretos de necesidad y urgencia que Fernando de la Rúa firmó en diciembre pasado.

La Alianza ganó por 21 votos contra 6 del peronismo. Así se probó que el sistema está listo para comenzar a trabajar y será estrenado formalmente el próximo 1 de marzo cuando Fernando de la Rúa concurra a inaugurar el período de sesiones ordinarias.

«La cosa es impactante. Es un tablero dividido en 6 secciones donde en una se puede pasar un video directo desde una notebook en cada banca»
, explicaba ayer eufórico el radical mendocino Raúl Baglini, adicto a la tecnología y que tomó la palabra durante la sesión falsa para hacer preguntas a los técnicos de la empresa contratista -el trabajo fue realizado por las empresas NEC y Autotrol-y explicar a los legisladores neófitos en informática las bondades del nuevo sistema.

Mientras Eduardo Camaño protestaba en broma porque no se había identificado el micrófono de Humberto Roggero, «además de que no convocan a extraordinarias ahora nos sacan el micrófono», dijo, los técnicos presentes, más Luis Flores Allende, secretario administrativo de Diputados, se esmeraban en explicar a los presentes cómo funciona el corazón del sistema: el mecanismo de identificación de huellas digitales, para habilitar y nominar el voto de cada diputado, combinado con un marcador de quórum activado por el peso de los legisladores sobre el sillón de la banca. De esa forma se puede saber dónde está sentado cada uno en todo momento.

Cada diputado tendrá registradas en la computadora las huellas digitales de tres dedos. Cuando el legislador ingrese al recinto, se sentará y en ese momento activará un indicador debajo de su asiento. La «banca inteligente» le pedirá que se identifique colocando sobre un lector alguno de sus tres dedos registrados y recién en ese momento estará habilitado para votar. De allí en más podrá emitir su voto cuantas veces se requiera, salvo que se levante de su banca. Si lo hace el mecanismo borra su registro y puede sentarse de nuevo, pero deberá volver a identificarse.

Esta combinación fue explicada después que Baglini preguntara: «¿Está conectado el control del asiento con las huellas dactilares?, porque si no van a andar por los pasillos cortándonos los dedos para truchar votos», dijo. Ante la risa general le explicaron que eso es imposible porque, además, el control central que dispone el secretario de la Cámara cuenta con una pantalla plana que registra el mapa del recinto, la situación de cada banca y una foto de cada diputado presente.

Nuevo equipamiento

Teniendo en cuenta los presupuestos que se conocen cada vez que el Estado encara este tipo de obras, la Cámara de Diputados esta vez se mostró discreta. El $ 1,5 millón que costó la refacción incluye el tendido de 70 kilómetros de cableado, el equipo informático y todo el sistema de audio nuevo con micrófonos de alta sensibilidad para evitar que los diputados tengan que gritar en sus discursos, como sucedía hasta ahora, lo que hacía realmente desagradable presenciar las sesiones y los parlantes de última generación que cambiarán el aspecto del recinto.

Esta modernización del recinto de sesiones, más allá de la comodidad que proveerá a los diputados,
terminará con algunos problemas crónicos que originaron incluso unas cuantas crisis políticas. Desde principios del gobierno de Carlos Menem, y gracias a un incendio de cables, los paneles del recinto no podían registrar el nombre de cada diputado que votaba.

Esto se hacía sólo a través de una computadora en la presidencia que luego emitía un listado. Pero las fallas en las conexiones de las llaves de identificación obligaba a rectificar continuamente las votaciones.
Las bancas tampoco registraban a los presentes, ya que el viejo sistema de quórum por peso sobre el asiento dejaba fuera del conteo a muchos presentes. Desde los diputruchos en la votación de la privatización de Gas del Estado hasta denuncias más recientes sobre mal cómputo de presentes, el sistema de votación siempre fue motivo de conflicto entre oficialismo y oposición.

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