Entra a pleno campaña electoral esta semana
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Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde
Es una reacción forzada: lo que antes se leía como encanto y capacidad de convocatoria, ahora el ojo público lo decodifica como derroche de recursos (cuyo origen nunca está del todo claro) para «montar» un escenario ficticio de pasión política y popular.
Por eso, en adelante, las damas del peronismo se limitarán a encuentros de no más de
4.000 personas. Al menos por ahora: quizás en el tramo final, a horas de la elección, retornen los festivales clásicos del peronismo en estadios y con cifra de asistentes de cinco dígitos.
El viernes habrá otro debut. Salvo un imprevisto, José Pampuro estará formalmente «de licencia» como ministro de Defensa con lo que tendrá vía libre y agenda vacía para cumplir la tarea que Kirchner le encomendó: servir como guía de Cristina en la jungla del conurbano.
La provincia es un universo con leyes políticas propias y una fauna fantástica. Pampuro tendrá que escoltar a la primera dama en esa travesía y conseguir que llegue ilesa al 23 de octubre. El primer safari no será pacífico: en San Miguel manda Aldo Rico, ahora aliado de Eduardo Duhalde.
La custodia recaerá, además, sobre tres intendentes a los que Kirchner encargó la logística electoral: Alberto Balestrini, Julio Pereyra y Alberto Descalzo, quienes con Alberto Fernández y el ministro de Gobierno bonaerense, Florencio Randazzo, integran el comando de campaña.
Sin embargo, aún con Cristina de gira, Kirchner no interrumpirá sus apariciones: de hecho hoy visitará Tandil y Ayacucho, y el jueves viajará a Bahía Blanca, donde encabezará actividades que, usando un eufemismo demasiado obvio, en el kirchnerismo definen como « institucionales».
De ese modo, el FpV tendrá una campaña en dos planos simultáneos: 1- de claro perfil político que paseará a Cristina por el conurbano secundada por los candidatos nacionales y provinciales; 2- «de gestión» con Kirchner y Solá entregando obras y subsidios.
Las parrafadas feroces seguirán en boca del Presidente y, a veces, del gobernador. El plan es que Cristina no se zambulla en un cuerpo a cuerpo con Chiche. Pero el duhaldismo pretende empujar a la primera dama a debatir sobre la provincia una bolilla que, ironizan, «aún no rindió».
Quizás, en pocas horas, la senadora encuentre un tema para inquietar al PJ: en La Plata preparan un «paper» sobre las gestiones duhaldistas en el Banco Provincia que, posiblemente, atrape a Cristina a quien le fascina denunciar tramas conspirativas.




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