Entre los K, la pulseada es por entornar a Scioli

Política

Antojos de la vida, Daniel Scioli jamás imaginó -no podía imaginarlo- que tenía tantos amigos secretos en la provincia de Buenos Aires. Para su sorpresa, parece ser así: hasta ahora ocultos, desde que lo tocó el dedo de Néstor Kirchner, brotaron en multitud esos fanáticos.

¿O acaso recién ahora, por generación espontánea, Emilio Pérsico se descubrió a sí mismo ultrasciolista? ¿O Aníbal Fernández recordó que -cierto o no- fue el único que no cortó el diálogo con el vice cuando éste sufrió un «exilió interno» en el kirchnerismo?

Es el síndrome Scioli, experimento electoral de Néstor Kirchner, que por sorpresivo y brutal desacomodó de punta a punta el esquema del kirchnerismo bonaerense. Tras el trauma, está en marcha la batalla por entornar a Scioli para ser sus escuderos en la provincia.

  • Certeza

    Eso revela una certeza: a pesar de que no es oficial -al menos no hubo una declaración pública al respecto- no hay ningún dirigente de peso de la provincia que ponga en duda que Kirchner tomó la decisión de que Scioli sea su candidato a gobernador. Los movimientos -como lo actores- son múltiples.   

  • El primero en dar un paso fue Felipe Solá, apenas trascendió la opción Scioli. El gobernador elogió en público al vicepresidente y, por aquellos días, en privado, confesó que consideraba a Scioli como uno de los pocos que podía «ganar solo», es decir, sin tener que colgarse de la boleta de Kirchner o Cristina. En un intento por preservar su espacio, Solá ordenó a los suyos enfocarse en la gestión y no volver a hablar de candidaturas hasta marzo. Confía que, llegado el momento, habrá un diálogo entre él, Kirchner y Scioli para ordenar la transición y hablar de las boletas. Ese mensaje les bajó ayer a sus legisladores y les comentó la semana pasada a los intendentes de su espacio. Para ese proceso, el núcleo duro del felipismo parece no mostrar grietas, al menos en la participación de su principal operador, Florencio Randazzo. Pero no es una tarea sencilla: ¿ logrará Solá mantener unido al felipismo cuando empezó a correr el tiempo de descuento de su poder bonaerense?

  • Otro esquema, más autónomo, ensaya otra rama felipokirchnerista: la que encarna el Movimiento Evita de Emilio Pérsico y Fernando «Chino» Navarro, ahora aliados tácticos de Carlos Kunkel. Pérsico fue el gestor de la aventura reeleccionista de Solá pero, ahora, se volcó hacia el sciolismo militante. En eso choca con el resto de las organizaciones piqueteras K, algunas de las cuales combaten a Scioli -como Libres de Sur de Jorge Ceballos- y otras -el Frente Transversal de Edgardo Depetri- lo miran sin la pasión que manifestó Pérsico cuando viajó desde Lanús hasta Aeroparque para fotografiarse con el vice. ¿Y Luis D'Elía? Fue uno de los primeros, hace tiempo, en vincularse a Scioli, pero eran tiempos en que el piquetero de La Matanzatodavía no había sido expulsado del gobierno por Kirchner.   

  • El PJ oficial, que sus detractores llaman « pejotismo», también montó una puesta en escena para alinearse con «Daniel»: hubo elogios en reuniones del partido y José María Díaz Bancalari presentó esa adhesión ante los pies de Scioli en el Senado el jueves pasado. El peronismo, que no tenía candidato propio a gobernador,tiene en agenda dos aspectos puntuales: las listas legislativas de 2007 y, sobre todo, los municipios en los varios de sus caciques -Juan José Mussi y Jorge Rossi, entre otros- en 2005 jugaron contra el Frente para la Victoria. ¿Dará Kirchner en esos distritos doble boleta -una del PJ; otra del FpV- como castigo por enfrentarlo el año pasado?

  • Con sesgo, ADN y hábitos PJ, pero más integrado al kirchnerismo, Aníbal Fernández trata de reordenar sus proyectos luego de la aparición de Scioli y busca generar «feed back» con el vice para convertirse en uno de sus sostenedores. Esa es, por estas horas, la expectativa del anibalismo que comparte actores e intereses con el PJ que controlan Bancalari y Hugo Curto. Fernández tiene, sin embargo, más perspectivas que José «Pepe» Pampuro, que caída la chance de ser candidato -si es que existió alguna vez- se derrumbó y con él el incipiente armado que se estaba gestando a su alrededor.   

  • También los intendentes del conurbano, con Julio Pereyra como ordenador -escoltado por Alberto Desclazo- pujan para incidir sobre los movimientos de Scioli aunque, como todos, no pierden el norte: saben que el reparto lo ejecutará directamente Kirchner, y es probable que lo haga sin siquiera consultarlo a Scioli.

  • Otros protagonistas de la saga Scioli 2007 son el kirchnerismo puro que encarnan varios grupos: por un lado, el dúo Cuto Moreno y Dante Dovena, que se apoyan en la «cooperativa» de diputados que organizó Alberto Balestrini. Son, en general, dirigentes «sin tierra» con jefatura directa en la Casa Rosada; por otro, el sector de los «Sin Techo» que arma Depetri -que integra la cooperativa de diputados- y tiene perspectivas para dar competencia en distritos del conurbano como Avellaneda, con Oscar Laborde y Lanús con el propio Depetri.
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