Fuentes oficiales afirmaron ayer que la importación de energía desde Brasil se hará «hasta que sea necesario» y que «se irá renovando automáticamente» mientras dure la actual coyuntura en el sistema eléctrico. Sin embargo, la ministra de Energía de ese país, Dilma Rousseff, dijo que «hubo un despacho de emergencia». Agregó que «hay un acuerdo de cooperación entre los dos países y cuando un operador pide emergencia, en momentos bastante cortos, limitados, no tengo la seguridad, pero parece que por 48 horas, se pasa energía».
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La funcionaria añadió que Brasil no definirá hasta mediados de mayo si tiene capacidad para exportar energía a la Argentina y Uruguay». «Exportaremos energía si nuestro sistema lo soporta», afirmó Rousseff.
Por su parte, un portavoz del operador nacional del sistema eléctrico de Brasil, que se encarga de coordinar y controlar la generación y transmisión, dijo que el envío brasileño comenzó a la una de la madrugada (hora de Brasil) del martes y parará en la hora pico, entre las 19 y las 22, y luego se reanudará en la madrugada hasta las 8 del miércoles. Según la agencia «AFP», el mismo vocero agregó que «el despacho se hizo por un arreglo entre operadores y su continuidad va a depender de la situación en la Argentina y de los arreglos entre los operadores». Agregó que la operación se hizo sin contrato y no involucra ningún aspecto comercial.
Más dudas suscita en medios empresarios la importación de 700.000 toneladas de fueloil desde Venezuela. El convenio habla de un «intercambio» por alimentos, pero los productores alimentarios son empresas privadas, a las cuales el Estado no les puede direccionar las ventas.
Por otra parte, también hay algún interrogante sobre la calidad del fueloil proveniente de Venezuela y si servirá para las turbinas locales. El petróleo de Venezuela tiene mucho azufre, dicen los técnicos energéticos, y esto puede perjudicar los equipos. No obstante, también es cierto que Venezuela es uno de los principales exportadores de petróleo a EE.UU., donde rigen severas normas sobre combustibles y medio ambiente. Se calcula que una turbina de las llamadas «de vapor», que reemplaza gas natural por fueloil, usa alrededor de 5.000 toneladas de este producto por día, unas 30.000 por semana. Esta es precisamente la capacidad de los barcos que llegan y salen del país con combustible, debido a la profundidad del Río de La Plata.
Con 30.000 toneladas semanales de fueloil se producen alrededor de 1.000 megavatios de electricidad (en comparación, la central de Embalse que sale de servicio esta semana para mantenimiento genera 645 megavatios). De este modo, el fueloil comprometido por Venezuela, si sirve para las usinas, alcanzaría para unos 22 envíos de 30.000 toneladas.
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