27 de abril 2006 - 00:00

Espías: aceleran cesión de predio militar a Chubut

En la política como en la vida diaria, cuando se termina el ciclo vital florecen los reclamos por una cuota parte de los bienes heredables. Así, en medio de una sucesión de rumores sobre el inminente pedido de retiro del almirante Jorge Godoy, titular de la Armada Argentina, el intendente Gustavo Mac Karthy se reunió con el secretario de Asuntos Militares, José Vásquez Ocampo, para acelerar la transferencia de tierras de la Armada y del Ejército Argentino al municipio de Trelew. Por cierto, el jefe naval Godoy está en Bolivia con agenda de protocolo: visita oficial a su par de la marina designado por Evo Morales.

La reunión de Mac Karthy, previa a la que mantendrá el gobernador Mario Das Neves para la firma del convenio definitivo con la ministra Garré, se produjo sin que se hayan extinguido los dimes y diretes del traslado de la Base Aeronaval Almirante Zar a la provincia de Santa Cruz.

Esa polémica escaló a niveles de griterío burocrático cuando estalló el caso del espionaje a políticos en Trelew. La crisis se instaló en el Ministerio de Defensa porque la Justicia -la investigación se demoró y está en manos de un conjuez ya que el titular del tribunal federal de Rawson, Jorge Pfleger, tiene un nuevo puesto en el Superior Tribunal Penal del Chubut- no ofreció con rapidez cabezas responsables del presunto delito violatorio de las leyes de Inteligencia y de Defensa.

Además, en Defensa se teme que adquiera estadios más preocupantes involucrando a agentes de la SIDE, es decir al gobierno nacional. En efecto, más de un documento agregado a la causa por el marino arrepentido Carlos Ariel Alegre, el cabo principal de inteligencia que recurrió al CELS para denunciar a sus compañeros de oficina de la base Zar, exhibe un contacto frecuente de los espías navales con tres corresponsales del organismo estatal.

  • Preguntas

  • ¿Habrán participado en la recolección de datos sensibles sobre la situación política de Chubut? ¿Quién los controlaba? ¿Para quién espiaban? Son algunos de los interrogantes que la Justicia federal planea aclarar pues a nadie convence que tan sólo cinco marinos en Trelew sean capaces de elaborar los archivos que secuestró el juez, aun concediendo el escaso valor informativo de las fichas.

    También sube la temperatura de los funcionarios de Garré otro agregado a la causa que gira bajo el devaluado título de Estrictamente Secreto y Confidencial: la minuta elaborada luego de la inspección del ex director nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM) Sergio Mileo a Comodoro Rivadavia, entre el 12 y el 17 de agosto de 2005. Fue para verificar la puesta en marcha de la Central de Informaciones Conjunta, estructura impulsada por Defensa que agrupa las agencias de inteligencia del Ejército (Compañía de Inteligencia Nº 9), de la Fuerza Aérea (Regional Sur de Inteligencia) y de la Armada (Sección de Inteligencia de la base Zar, denunciada en la Justicia). Junto con Mileo estuvieron el entonces J-2 (jefe de Inteligencia) del Ejército, general de brigada Mauricio Fernández Funes; el titular de Inteligencia de la Fuerza Aérea, comodoro Ricardo García; el jefe de la guarnición militar, coronel Raúl Señorans, y otros oficiales de menor graduación.

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