12 de agosto 2002 - 00:00

Ex PC acusa a Carrió de buscar pacto

Implacables en la persecución internista, los dirigentes de la Izquierda Unida (heredera del Partido Comunista criollo) embistieron contra la diputada Elisa Carrió, de quien temen les birle sufragios y apoyos por su corrimiento casi diario hacia posiciones cada vez más extremas. En el periódico partidario, «Alternativa Socialista», inspirados por los diputados Patricio Etchegaray, Vilma Ripoll y Patricia Walsh, cargan también contra el trotskista Jorge Altamira, quizás para alimentar su intención de acercarse a Luis Zamora, que por su lado no quiere saber nada con ellos. Nada más firme que el desprecio de un trostkista hacia un comunista. Volviendo a Carrió, la mortifican por su proyecto de caducidad de mandatos legislativos al cual denuncian de gatopardista y oportunista. Veamos esa nota «La constituyente de Carrió, otro pacto de Olivos».

Conocido el anuncio de Duhalde de adelantar las elecciones presidenciales a marzo de 2003 y apoyada en el legítimo reclamo de que se vayan todos, la diputada Elisa Carrió salió públicamente a reclamar la renovación total de los mandatos de los diputados y senadores de Nación. Llegó a amenazar con la abstención «revolucionaria» si no se cumplía con esa exigencia. Sumó a este reclamo «supuestamente» justo al gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner y al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra. Luego, con el paso de los días y al presentar su proyecto de reforma constitucional llamado: «Caducidad de los mandatos legislativos y declaración de necesidad de reformar la Constitución Nacional, bajo el número 4053-D-02, el tema empieza a quedar más claro.

El proyecto consta de 13 artículos y cinco páginas de fundamentos. Los artículos 1° al 3° explican la caducidad de los mandatos y otros cambios, como por ejemplo, dos disposiciones transitorias sobre el cese de la Corte Suprema «por única vez» y la ratificación del cargo de todos los jueces inferiores. Pero lo que desnuda que la propuesta es simplemente una manera de pactar con los otros viejos dirigentes y partidos es el artículo cuarto. En él se afirma que: «Serán nulas de nulidad absoluta todas las modificaciones, derogaciones y agregados que realice la Convención Constituyente apartándose de la competencia establecida en el artículo 3° de la presente ley de declaración». Esto, en criollo, quiere decir que si por casualidad se logra que la Constituyente que propone Carrió decide que se anule la ley de reforma laboral de la Banelco, o los indultos de Menem y leyes de obediencia debida y punto final de Alfonsín. Si decide que tenga rango constitucional que los jubilados cobre un mínimo igual a la canasta familiar. Si decide la ruptura con el FMI o inclusive si decide que sea el pueblo el que elija por voto directo a todos los jueces o pueda votar la revocabilidad de todos los mandatos cuando quiera, nada de esto tendrá efecto.

Por supuesto hay compañeros que pueden pensar que a pesar de todo esto es mejor que se vayan todos los diputados y senadores a elegir sólo presidente y vice. Sin embargo, en el artículo 5° dice que si no es votada en la constituyente la caducidad total de los mandatos de los legisladores actuales, sólo asumirán los legisladores electos para cubrir los cargos correspondientes a la renovación parcial de ambas Cámaras. En síntesis, excepto por los senadores, dice lo mismo que el decreto que anunció Duhalde que va a firmar.

Pero entonces sí termina aceptando un recambio electoral igual o muy parecido al de Duhalde, porque Carrió presenta esta propuesta. Esto queda claro en los fundamentos de su proyecto de ley. Lo hace para «relegitimar» y «oxigenar» el actual sistema. Lo hace porque quiere darle a todos los legisladores e inclusive a los jueces la oportunidad de que vuelvan a ocupar sus puestos a las mismas instituciones que junto con el gobierno nacional han hundido el país. Quiere que se mantenga el Senado y los senadores. Quiere que vuelvan la mayoría de los diputados que hoy están, por supuesto algunos más que les respondan a ella. En síntesis. El proyecto de ley de Carrió dice: renunciemos ahora que estamos a tiempo antes que nos echen a patadas y en una de esas la mayoría volvemos. Y se lo propone a los diputados y senadores del PJ, la UCR, el Frepaso. Nada de esto es lo que pide el pueblo movilizado cuando grita en las calles que se vayan todos. Lo que quiere es que no vuelvan más todos aquellos que entregaron el país. Los hombres y mujeres que entregaron el país. Los hombres y mujeres y las instituciones. El pueblo movilizado quiere poder revocarles el mandato, decidir cuánto ganan sus representantes, si tiene o no que haber Senado, pero quiere decidir mucho más que eso: quiere debatir y decidir qué país vamos a construir de ahora en adelante.

El proyecto de Carrió no es más que una copia del Pacto de Olivos que firmaron Menem y Alfonsín y que dio origen a la Constitución trucha del '94 que sólo sirvió para que Menem fuera reelecto. Por eso las bancadas de Izquierda Unida en el Parlamento Nacional y en todas las legislaturas donde está, presentará proyectos de convocatoria a Asambleas Constituyentes libres y soberanas que puedan decidir sobre todo y por eso llamamos a luchar por imponerlos.

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