22 de abril 2008 - 00:00

Ex de Siemens rechazó acusación por coimas, pero se complica la Argentina

MatíasKleinhempely UrielSharef, exencargadodel área detransmisióny generacióndeenergía deSiemens,tambiénbajoanálisis dela Justiciaalemana,muestranuna turbinade vapor afuncionariosargentinosen la plantade laempresa.
Matías Kleinhempel y Uriel Sharef, ex encargado del área de transmisión y generación de energía de Siemens, también bajo análisis de la Justicia alemana, muestran una turbina de vapor a funcionarios argentinos en la planta de la empresa.
Heinrich von Pierer, el ex presidente de Siemens Alemania involucrado en la investigación por las supuestas coimas pagadas por la empresa para garantizarse contratos, como el de los DNI en la Argentina en 1998, se presentó ayer ante los fiscales en Munich y aportó documentación que, según sus abogados, prueba que la empresa está fuera de toda sospecha. Pero el proceso sigue aún en el más estricto secreto, y ya le costó a Pierer perder el cargo de asesor en tecnología de la primera ministra Angela Merkel. Para Alemania, esto de Siemens es uno de los mayores escándalos de corrupción empresaria en toda su historia: además de otros ex funcionarios de la empresa que están declarando en la investigación desde hace un año y medio, los fiscales ya tienen 270 imputados que consideran estuvieron implicados en casos de coimas. Esta semana, el Parlamento de Baviera, de donde depende la casa central de Siemens, entrará también en la investigación.

Pero de todas las historias que rodean por estos días las denuncias por supuestas coimas contra Siemens, sin duda las que involucran a la Argentina son las que más deleitan a los alemanes.

Repentinamente, Sudamérica apareció como un objetivo clave para la visión alemana, cuando en general no aparecen casi menciones. Nadie olvidó en estos días que en 1998 Carlos Menem firmó el Decreto 1342/98 por el que Siemens fue «premiado» con un contrato de u$s 1.000 millones para la provisión y gestión integral de los DNI y controles fronterizos, todo supervisado por el Ministerio del Interior (entonces a cargo de Carlos Corach).

De hecho, recién ahora se relata que Von Pierer y Menem «fueron algo más que socios de negocios», según lo define Der Spiegel. En un viaje a Buenos Aires ese año, el ex presidente lo agasajó como acostumbraba con los visitantes extranjeros: la comitiva presidencial pasó a buscarlo por su hotel, y el helicóptero oficial lo transportó a la residencia de Olivos para jugar un partido de tenis con Menem.

  • Bien relacionado

  • También las relaciones con la filial local de Siemens AG eran otras. Luis Schirado conducía la empresa y además de su pasión por la caza mayor, tenía relaciones cercanas con contratistas como Carlos Sergi de Printac, que proveía el sistema de lectura de huellas digitales informatizado, uno de los requerimientos excluyentes que fijaba el pliego de condiciones. Gracias a esas relaciones, la UTE que Alfredo Yabrán soñó alguna vez liderada por la ITRON de Franco Macri, aunque con inspiración original en Ciccone Calcográfica, terminó quedando afuera de la carrera cuando en el inicio disponía del mayor puntaje. Nunca se explicó por qué voltearon a esa UTE, aunque existen suspicacias por el acuerdo societario de ITRON con Siemens.

    Para entonces, según declaró un ex ejecutivo de Siemens ante los fiscales que investigan en Munich el supuesto reparto de coimas para garantizarse contratos, la empresa alemana ya había distribuido unos u$s 70 millones en Buenos Aires. Sobre esa época habló en diciembre de 2006 otro acusado en la causa, que en tiempos del contrato con la Argentina trabajó en la división Siemens Business Service, responsable de la negociación del convenio por los DNI. El ejecutivo les informó a los fiscales sobre la existencia de pagos ilegales, utilizando en su declaración palabras elocuentes al afirmar que el «ministro del Interior había mantenido sus manos abiertas». Las imputaciones también se extendieron a una cadena de funcionarios de cierto rango.

  • Cambio

    En 2001 los encuentros de Pierer en Olivos se habían terminado. Fernando de la Rúa no tenía la misma relación con el «Sr. Siemens» (Pierer) como se lo nombraba en Alemania, y en Buenos Aires la cabeza de la empresa era otra, Rodolfo Joaquín Schmidt, que no tuvo el mismo trato familiar con el poder de turno.

    El radical firmó la rescisión del contrato con Siemens y comenzaron los reclamos y las amenazas de la empresa alemana por el incumplimiento contractual.

    Entre 2002 y 2003, Siemens AG recibió una propuesta de Mfast Consulting AG, una consultora suiza que terminó firmando un acuerdo para salvar el contrato para la confección de los DNI que había rescindido De la Rúa. Los montos que quedaron involucrados en esa segunda vuelta no son claros y están aún bajo el secreto de la investigación. De acuerdo con fuentes ligadas a la causa, los suizos le pidieron a Siemens u$s 27 millones para «agilizar» las negociaciones, pero la empresa sólo les habilitó u$s 10 millones que supuestamente fueron depositados en cuentas suizas a favor de intermediarios argentinos.

    Por ese entonces, Jorge Matzkin ocupaba el Ministerio del Interior y aunque ese primer pago se hizo, el contrato nunca fue reflotado. Se acercaba el final de la era Pierer en la Siemens de Alemania, quien dejaría en 2005 la empresa en manos de Klaus Kleinfeld y en Buenos Aires también se había producido otro cambio: desde 2002 dirigía la filial local -lo sigue haciendo hoy-Matías Kleinhempel, el mismo al que el gobierno de Néstor Kirchner le debió agradecer luego las gestiones para que Cristina de Kirchner se reuniera con Angela Merkel.
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