7 de agosto 2002 - 00:00

Fin de un contrato

Algunos piensan que se debió a que el convenio era demasiado oneroso. Otros creen que, cualquiera fuera su costo, las contraprestaciones eran mínimas, imperceptibles. Pero hubo una tercera interpretación: hay miembros del gobierno que creen que Roberto Lavagna anuló el contrato del lobbista norteamericano Alan Stoga como un gesto benevolente de Eduardo Duhalde hacia Carlos Menem. Sucede que el riojano está convencido de que fue Stoga quien intervino para que la nota que lo involucró como presunto encubridor del atentado a la AMIA fuera publicada en la tapa de «The New York Times». Menem hace hincapié en un detalle: la amistad estrechísima entre Stoga y Eduardo Amadeo y la manera en que el vocero se vanagloria de operar los diarios internacionales gracias a ese contratado. Son datos que Menem no buscó. Se los acercaron desde el seno del gobierno.

Eso sí: no sospechar de Diego Guelar, el embajador en Washington, quien visitó al riojano ayer a la mañana durante una hora y media.

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