El gobierno comenzó en las últimas horas a depositar fondos de campaña que reclamaban los denominados partidos chicos. Tal como adelantó este diario, varios candidatos de la izquierda criolla y similares denunciaron que el Estado no entregaba dinero para imprimir boletas y enfrentar el tramo final de la campaña.
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Acusaron al propio Eduardo Duhalde de «discriminación» y de propiciar una suerte de «fraude» contra estas expresiones minoritarias. Aun cuando la plata comenzó a registrarse antes de las 15 de la víspera en las respectivas cuentas bancarias, estas agrupaciones -desde el socialismo auténtico hasta la Izquierda Unida, pasando por la Democracia Cristiana y el humanismono tienen garantías de llegar a completar la distribución de las papeletas en muchas mesas del interior del país.
Los aspirantes a presidente Mario Mazzitelli (PSA), Manuel Herrera (DC) y Guillermo Sullings (PH) se entrevistaron con el ministro Jorge Matzkin; su vice, Cristian Ritondo; y el director nacional electoral, Alejandro Tullio, en Interior. A la comitiva se sumó el titular de Fedecámaras, Rubén Manusovich, quien mantiene la nominación, aunque hace 2 días denunció que el sello Unión Popular le había retirado la personería jurídica. Ritondo reconoció ahí que hay una deuda global de $ 10.700.000 con las organizaciones partidarias. El grueso corresponde al PJ, sobre la base de los votos obtenidos en 2001, si bien sólo IU -sigla que une al PC y al trotskismo del MST-presentó un remito por un millón de pesos.
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