7 de agosto 2007 - 00:00

Fracasó pacto de CGT para presionar contra aval a CTA

Hugo Moyano
Hugo Moyano
El ida y vuelta de Andrés Rodríguez no alcanzó para desatar el nudo crítico y, sobre el atardecer, la cumbre CGT-«gordos» para presionar en bloque contra un eventual aval a la CTA, cayó víctima de su propia expectativa. Acaso se remonte para el próximo martes.

El encuentro, convocado la semana pasada, volvería a mostrar juntos a la cúpula cegetista con los «gordos», sector sindical que abandonó la central a mediados de 2005, cuando Hugo Moyano disolvió el triunvirato y se instaló como jefe único en las oficinas de Azopardo.

La cumbre se proyectaba estruendosa con la presencia de los 25 gremios más poderosos -Comercio, Camioneros, Gastronómicos, SMATA, UOM, La Fraternidad-, un frente uniforme en contra de la personería de la CTA y un mensaje cifrado para el gobierno.

Pero la foto deberá esperar: viejas tensiones,el temor a que el eje de la reunión se desvíe hacia asuntos espinosos y el recelo cruzado entre los invitados atentaron contra la cumbre que, más que ser una alerta para la CTA, escondería un mensaje para Néstor Kirchner.

  • Cita dinamitada

  • Un mix que conjuga antiguos recelos, la latente disputa por la futura conducción de la CGT y el supuesto malestar del gobierno dinamitaron la cita convocada en la UOCRA con Gerardo Martínez como anfitrión:   

  • CTA. Discutir sobre por qué en este momento la CTA parece estar más cerca que nunca de un eventual reconocimiento obliga a revisar la gestión reciente y no tanto de la CGT. En ese proceso, era inevitable, que habría chispazos entre el moyanismo y los «gordos» porque aquellos le imputan a Moyanohaber cedido para que se llegue a la actual instancia, mientras que en la CGT cuestionan a los «gordos» porque durante la gestión de Rodolfo Daer, dicen, «se abandonó la política internacional que correspondía a Lescano».   

  • Cúpula. En 2005, los «gordos» dejaron la CGT con el argumento de que Moyano incumplió el acuerdo de preservar una conducción colegiada -al principio eran Moyano, Susana Rueda y José Luis Lingieri- pero, sobre todo, a manera de queja por el «personalismo» en el manejo que el líder camionero aplicó en la central obrera. Ese factor sería usado por los «gordos» para culpar a Moyano del avance de la CTA, ante lo cual el oficialismo ceteísta no podría quedarse callado.   

  • 2008. En julio de 2008 se debe elegir nueva conducción de la CGT y los « gordos» están esperando ese momento para encabezar una embestida contra Moyano y los suyos. Como ese conflicto se producirá más tarde o más temprano, la unidad entre el moyanismo y los «gordos» sería efímera. «Nos llama cuando tiene al agua al cuello pero ya es tarde: va a ser el responsable porque en su gestión le van a dar el reconocimiento a la CTA», disparó un «gordo».   

  • Malestar. Nadie diría una palabra, nadie deslizaría un sólo comentario crítico, pero bien mirada la cumbre entre la «mesa chica» cegetista y los «gordos» tenía como destinatario claro e inequívoco al gobierno: ¿de quién, sino, depende que se le otorgue el reconocimiento a la CTA como central paralela a la CGT? La posibilidad de que haya existido alguna sugerencia de la Casa Rosada para voltear la cumbre aparecía anoche en las especulaciones de algunos dirigentes sindicales.
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