18 de septiembre 2001 - 00:00

Fuerte concentración de tropas en frontera afgano-paquistaní

Peshawar, Pakistán (EFE, Reuters, AFP, ANSA, DPA) - Afganistán concentró ayer sus tropas y desplegó misiles Scud, de fabricación rusa, en la zona fronteriza con Pakistán, ante la cercana posibilidad de un ataque militar de Estados Unidos en su campaña contra el «terrorismo internacional». Mientras, creció el éxodo de la población -y hasta de funcionarios del régimen-de las principales ciudades, provocando temores a una inminente crisis humanitaria en la región.

El gobierno de Kabul ordenó también la clausura de su espacio aéreo y amenazó con derribar cualquier avión que viole esa veda. Con estas medidas, el régimen extremista de los talibanes quedó virtualmente aislado del mundo. Por su parte, Pakistán respondió también concentrando tropas y cerrando su frontera con Afganistán en Torkham, sobre el Paso Khyber.

En tanto, representantes del gobierno paquistaní comenzaron tratativas con los talibanes para que entreguen al millonario Osama bin Laden, acusado de la ola terrorista de la semana pasada, y eviten así la represalia militar norteamericana.
Sin embargo, la primera fase de esas conversaciones concluyó sin resultados y el líder supremo de los talibanes, mullah
Mohammed Omar, anunció que un comité de clérigos del país decidirá sobre el tema. Hasta el momento, los talibanes se han rehusado a entregar a su «huésped».

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, negó informes según los cuales su gobierno está detrás del ultimátum de tres días dado por Pakistán a Afganistán.

Cerca de 20.000 personas llegaron en las últimas horas a Pakistán escapando de Afganistán, temerosas de una devastadora represalia norteamericana por los atentados de la semana pasada en Nueva York y Washington. Varios miles más se encuentran concentrados en la zona fronteriza, según dijo la Alta Comisaría de la ONU para los Refugiados (ACNUR), y un número no precisado de gente está cruzando en forma clandestina la extensa frontera de más de 2.000 kilómetros, custodiada por unos 20.000 soldados afganos.

Exodo

Incluso las pocas decenas de voluntarios del Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC) abandonaron de prisa el domingo el territorio afgano. El vocero del ICRC Mario Musa señaló: «El gobierno talibán nos dijo que no podía garantizar la seguridad de los extranjeros en su territorio. No tuvimos más alternativa que dejar el país». Musa añadió que en Afganistán se encuentran 1.000 funcionarios y 1.500 empleados locales de la Cruz Roja, motivo por el cual «todas nuestras actividades continúan desarrollándose».

«Todos aquellos que tienen el dinero necesario o los contactos adecuados, como las familias de muchos dirigentes talibanes, están escapando del país. Un gran número de personas está abandonando Kabul en estas horas»
, dijo por su parte un voluntario de la Cruz Roja que llegó a Peshawar desde la capital afgana.

Según la ACNUR,
millones de personas están en situación «crítica» en Afganistán tras la salida del país de las organizaciones humanitarias y los desplazamientos internos de la población.

Las fronteras de los países vecinos están cerradas, aunque algunos ciudadanos afganos con pasaportes en vigor y visados han podido entrar en Pakistán, donde la ACNUR está negociando con las autoridades para que permitan la entrada de civiles afganos.
Irán, por su parte, ha manifestado que su frontera permanecerá cerrada, aunque ha asegurado que colaborará en cualquier operación de ayuda en caso de necesidad.

Para incrementar la presión sobre los talibanes Pakistán suspendió la aplicación del acuerdo comercial en base al cual las mercaderías dirigidas a Afganistán, que no tiene salida marítima, pueden pasar por puertos paquistaníes sin pagar impuestos. Se calcula que mercaderías por más de 100 millones de dólares quedaron bloqueadas en puertos paquistaníes. Entre esas mercaderías hay combustibles y alimentos.

Un funcionario paquistaní confirmó que fueron suspendidos con efecto inmediato los permisos de los importadores afganos de comida. Según los funcionarios de la ONU alrededor de
6 millones de personas, casi una tercera parte de la población afgana, pueden no tener suficiente comida para el invierno próximo.

Según analistas, bombardeos norteamericanos en Afganistán podrían ser la chispa que haga estallar el polvorín constituido por la India, Pakistán, China, Rusia, Irán y las repúblicas centroasiáticas de Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Las relaciones entre estos países van desde la desconfianza recíproca hasta la hostilidad abierta, como es el caso entre India y Pakistán, dos potencias nucleares.

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