9 de enero 2004 - 00:00

Funcionarios bajaron tono de puja con EE.UU.

Desde el gobierno se insistió ayer en la necesidad de que Estados Unidos se retracte «antes del martes» próximo por las críticas del subsecretario de Asuntos Hemisféricos de ese país, Roger Noriega, hacia la política exterior argentina. Este nuevo traspié -el plazo-, al que hizo alusión el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se corresponde con la fecha en que ambos mandatarios, Néstor Kirchner y George W. Bush, se encontrarán en la ciudad mexicana de Monterrey, en una reunión de 15 minutos, aparte del encuentro extraordinario de la Cumbre de las Américas.

Advertido de la «galtierización» de su lenguaje, el jefe del Gabinete buscó atemperarlas e insistió en el beneficio de mantener «relaciones cordiales» con la potencia norteamericana. Este Fernández porteño manifestó que al gobierno le parece que «la Argentina no es merecedora de un trato tan poco cortés y, además, que se le atribuyan cosas tan inexactas», como que tiene una tendencia hacia la izquierda.

Noriega dijo el martes pasado estar «preocupado» por una supuesta orientación de izquierda del gobierno argentino, declaraciones que fueron ayer avaladas por el secretario de Estado, Colin Powell. «La versión que tengo es que fue un comentario muy fugaz y muy al paso de un vocero de la Casa Blanca.» En realidad, Noriega no es ningún vocero e hizo su afirmación en el Council Of Americas. La Argentina ya ha hecho un planteo formal al embajador de EE.UU., Lino Gutiérrez, y «vamos a ver cómo evolucionan las cosas», señaló, locuaz, el jefe de Gabinete.

Otro que salió a bajar el tono de la confrontación fue el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien le restó importancia a la declaración de Kirchner sobre que le ganará por «nocaut» a Bush en el encuentro del martes. Explicó que «un periodista le preguntó en términos boxísticos y el Presidente contestó en términos boxísticos. No es un problema peyorativo, agresivo ni de falta de respeto», minimizó. Aun cuando Kirchner es afecto a esos desbordes verbales populistas.

Y agregó el Fernández bonaerense: «¿Qué significa ganar por nocaut?: haber cumplido con todo lo que Kirchner se propuso y sacar como conclusión un resultado positivo para las acciones que la Argentina tenía que llevar en las peores condiciones», aseveró, para que no crezcan las expectativas para la semana que viene.

• Bordón

Otro que salió a bajar los decibeles del ruido presidencial fue el embajador argentino en Washington, José Octavio Bordón, quien negó que por el incidente puedan verse afectados los acuerdos del país con los organismos multilaterales de crédito.

«Creo que no. Lo hemos conversado ayer con el canciller
(Rafael Bielsa) y con el ministro de Economía (Roberto Lavagna). Las cosas van con las dificultades razonables de una crisis que se heredó y que se vino resolviendo de manera positiva y reconocida a nivel internacional», argumentó el ahora diplomático y ex gobernador de Mendoza.

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