Cuando termine este mandato, probablemente haya un cuartel de la Gendarmería con el nombre de Enrique Galesio. Se trata del comandante (retirado) de la fuerza que está ahora al frente de las tropas conjuntas encargadas de controlar la seguridad en el conurbano. Galesio es el nexo más activo y eficiente, a los efectos operativos, entre Aníbal Fernández, en el Ministerio del Interior, y León Arslanian, el titular de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, quien siempre lo tuvo como su hombre de consulta.
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El gendarme Galesio, en combinación con los jefes actuales de la fuerza, Eduardo Luis González y Gerardo Chaumont, han convertido nuevamente a la Gendarmería en la «vedette» de la política de seguridad del gobierno. Algo similar había sucedido durante la gestión de Juan José Alvarez al frente del área de Seguridad.
La diferencia con esta etapa es la que lo convertirá a Galesio en beneficiario de homenajes. Porque como contrapartida de su ascendiente, esta institución se ha beneficiado de incrementos presupuestarios y de personal significativos, que casi la convierten en una «fuerza K».
En efecto, durante la última reunión con los comandantes de Gendarmería, Prefectura y Policía Federal, Néstor Kirchner dispuso que se aumente el número de gendarmes en casi 4.000 hombres. Una cifra importante comparada con los 17.000 con que esa fuerza cuenta en la actualidad. Las incorporaciones serán progresivas: 800 nuevos agentes ingresarán ahora, 1.000 más hacia fin de año y está previsto para 2005 la entrada de 2.200 nuevos gendarmes.
• Inconvenientes
Este aumento de personal plantea algunos inconvenientes técnicos en la institución. Por ejemplo, la necesidad de destinar al interior a los recién formados y llevar hacia la conflictiva zona del conurbano bonaerense a agentes más experimentados que hoy trabajan en las provincias. Claro, esta política está generando quejas entre algunos gobernadores que están acostumbrados a tratar con la Gendarmería, pero no se sienten tan cómodos con la sustitución de sus oficiales por policías federales, como sucede ahora habitualmente.
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