1 de diciembre 2006 - 00:00

Gerardo Morales fue electo como nuevo presidente del Comité Nacional

La UCR consagró ayer al senador jujeño Gerardo Morales como nuevo presidente partidario y entró así una nueva etapa en la construcción de su estrategia política de cara a las elecciones del año próximo, basada en el búsqueda de una alianza con el ex ministro Roberto Lavagna.

Con 60 votos a favor sobre un total de 72 delegados presentes en el plenario del Comité Nacional del partido, Morales logró imponerse cómodamente sobre la candidatura del actual vicepresidente del partido, Mario Jaraz, y del delegado porteño Eugenio "Nito" Artaza.

Tras un breve debate, el legislador nacional quedó habilitado para completar el mandato del renunciante Roberto Iglesias, luego de que el mendocino decidiera dar un paso al costado ante la insistencia de la posición mayoritaria del partido de continuar en las negociaciones con Lavagna.

De hecho, Morales no escondió sus intenciones de avanzar en el diálogo con Lavagna, que a su criterio es "el único dirigente del peronismo disidente con quien estamos en condiciones de dialogar".

Aclaró, en la misma línea, que a la conducción radical le sigue haciendo "ruido" el reciente acercamiento de Lavagna al líder del PRO, Mauricio Macri.

"Nos parece lógico que Lavagna quiera tener un acuerdo con Macri para no enfrentarse en el mismo espacio, pero nosotros deberemos debatir internamente nuestra postura frente a

Macri, porque su nombre nos sigue generando mucho ruido", explicó el jujeño en conferencia de prensa.

Allí apareció escoltado por los titulares de los bloques legislativos de la UCR, Ernesto Sanz (Senado) y Fernando Chironi (Diputados).

Arriesgó que "si Lavagna llega a ser el camino" de la UCR el candidato a vicepresidente "debe ser un radical", pero sostuvo que la busqueda de alianza no se limita al ex ministro, sino que se intentará retomar el diálogo con la diputada Elisa Carrió y con el socialismo.

También con el sector interno que, encabezado por la secretaria general Margarita Stolbizer, busca llevar a los comicios de 2007 candidatos de las propias filas radicales.

En su discurso de asunción, Morales remarcó que su tarea al frente del partido estará orientada a "explorar todas las alternativas de alianzas sin hipocresías" y criticó al presidente Néstor Kirchner al sostener que "el Gobierno busca destruir a la UCR".

"A caballo de nuestras debilidades, al Gobierno busca destruir a nuestro partido al mejor estilo fascista. El Gobierno quiere que tengamos miedo y no tiene límites para presionar.

Hay que liberar a todos los rehenes de las políticas de Estado", sostuvo Morales con tono audaz, mientras era aclamado por sus correligionarios provinciales.

Incluso, enfatizó su intención de "retomar el diálogo" con los "radicales K", y sostuvo que en la provincia de Mendoza, que gobierna Julio Cobos, tendrá lugar "la batalla de todas las batalla de todas las batallas".

En esta línea, Morales defendió su idea de conformar una alianza electoral en continuación con el mandato otorgado por la última Convención Nacional partidaria de Rosario, al sostener que "una coalición es necesaria para competir con un Gobierno que acumula cada vez más poder" y "hace abuso de su capacidad de ganar adhesiones a través de la obra pública".

Reconoció finalmente que "la UCR está en crisis", pero se mostró optimista ante la posibilidad de "sacar el partido a flote" a través del "diálogo y la búsqueda de consenso interno", que "no deje ninguna postura afuera".

"Una coalición no es un atajo, es una construcción colectiva. Todos tenemos el anhelo de poder llevar un candidato propio, pero no podemos mirar al costado y desconocer la excesiva acumulación de poder de la Casa Rosada", concluyó.

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