7 de marzo 2001 - 00:00

Gobernadores PJ: disputas del gobierno complican a López Murphy

Menguados en número por que faltaron algunos, se reunieron ayer en La Plata, 9 de los 14 gobernadores peronistas para analizar el recambio de José Luis Machinea por Ricardo López Murphy. Los recibió el dueño de casa, Carlos Ruckauf, y fueron llegando Rubén Marín (La Pampa), José Manuel de la Sota (Córdoba), Julio Miranda (Tucumán), Angel Mazza (La Rioja), Eduardo Fellner (Jujuy), Carlos Manfredotti (Tierra del Fuego), Gildo Insfrán (Formosa) y Néstor Kirchner (Santa Cruz).

Una reunión que estaba previsto hacerse como continuidad de las de Rosario y Córdoba, para avanzar De la Sota, Ruckauf y Reutemann en el análisis de la rebaja de impuestos al sector automotriz, como forma de dinamizar ese sector, clave para las tres provincias en la absorción de mano de obra, tanto directa como indirecta.

Sin embargo la renuncia de José Luis Machinea los movilizó, ante la posibilidad de que López Murphy, «un fiscalista a ultranza» como lo definió uno de ellos, avanzara sobre el pacto federal fiscal firmado con Fernando de la Rúa en noviembre del año pasado.

De allí que de entrada advirtieran que mucho no podían decir ante la falta de definiciones del nuevo ministro de Economía. Sin embargo -y más allá de las notas que entregó a su término una declaración-, sí se entró de lleno en el análisis del marco político en el que se produce la llegada de López Murphy.

Negativa

Antes de ello se comentó con desagrado, por su repercusión, la negativa de Reutemann de concurrir alegando falta de neutralidad del lugar elegido, cuando era originalmente una reunión ya acordada. Por ello, se dispuso continuar deliberando el jueves próximo en la provincia gobernada por Marín. Reunidos en el Salón de Música de la residencia del gobernador bonaerense -donde antes atendía su despacho Eduardo Duhalde-, con un antiguo piano de cola a sus espaldas, Ruckauf los invitó a sentarse en derredor de una mesa redonda, evitando así que hubiera una cabecera que hiriera susceptibilidades.

Todos participaron de la charla, aunque fue evidente que los que están más lejos de la plaza de Mayo están menos informados. De allí que fuera seguida con atención la palabra de De la Sota, Marín y Ruckauf; y por momentos también el resto.

De entrada se despacharon señalando que la llegada de
López Murphy no se produjo en el mejor momento. Se destacó como una señal muy sugestiva -y negativa para la salud de la Alianza-, la ausencia de Raúl Alfonsín y Carlos Chacho Alvarez a la jura del nuevo ministro de Economía. Con el agravante de que cuando López Murphy haga sus primeros anuncios ambos estarán fuera del país, se escuchó precisar. De allí la inclusión del párrafo del documento donde se aconseja a la Alianza «termine con sus disputas internas». Se señaló como síntomas que a Alfonsín no lo conforma y que Chacho desairó a De la Rúa ofreciendo «un cuatro de copas» para la secretaría general de la Presidencia. La sensación térmica que se palpó no pudo ser peor.

La otra conclusión fue que las discrepancias internas de la Alianza pueden provocar el fracaso de López Murphy, disintiendo acerca del tiempo con que cuenta el nuevo ministro para poner en marcha el país, o por lo menos que se advierta alguna reactivación. Octubre es un límite infranqueable y el éxito o la derrota electoral podría abrir la puerta a una crisis que obligue a una nueva oxigenación en economía. Ahí fue cuando se señaló que una consecuencia de esto es que creen que Domingo Cavallo no asumirá ninguna función de gobierno por lo menos hasta octubre. Y si Cavallo llega, «ahí cambia todo, hay que empezar a mezclar y volver a dar las cartas», dijo uno de ellos.

Hubo críticas al hecho de que
López Murphy no haya tomado contacto aún con ellos: «no puede gobernar solo», dijeron; y el único a quien rescatan fue Chrystian Colombo, a quien periódicamente ven por temas puntuales de las provincias. Y curiosamente deslizaron que la relación del barbado jefe de Gabinete no es muy buena con López Murphy.

El encuentro no daba para más y la alternativa de volver a reunirse la semana próxima los acercó a la mesa, donde uno de ellos, al saber que comerían carne asada, dijo
«renace el grupo asado contra el grupo sushi».
Fiambres, empanadas de carne, costillas o lomo al carbón con ensaladas, ensalada de fruta, helados y café fue el menú servido. Un piso más arriba
Esteban Caselli reunió en la secretaría general, con el mismo menú, a los ministros y secretarios que llegaron acompañando a los gobernadores. El quincho reunió con empanadas y sandwiches de lomo, afuera, a voceros y jefes de prensa.

Antes de irse fueron firmando el breve documento donde reclamaron «que se reactive la economía y se generen fuentes de trabajo» y que
«la Alianza termine con sus disputas internas».

Garantía

«Deseamos que el gobierno tenga éxito y que realmente los argentinos encontremos soluciones a nuestros problemas. Pensamos que hace falta reactivar el mercado interno a través del consumo popular y vuelva a aparecer el trabajo», afirmó De la Sota. Recordó que «venimos ayudando y cooperando con el gobierno desde el primer momento con una oposición constructiva que es una garantía de democracia» y agregó que «ojalá la Alianza termine con sus disputas internas y se ponga a gobernar, que es lo más importante, dando apoyo a su nuevo equipo».

El gobernador de La Pampa,
Marín, justificó que el documento no tenga grandes definiciones «porque debemos esperar las medidas económicas que tome el gobierno nacional para analizarlas en la próxima reunión de La Pampa». «Lo que le pedimos al gobierno nacional es que resuelva sus problemas políticos y que no haya discusiones en torno al ejercicio del poder político y que no haga ajustes sobre las provincias», agregó.

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