13 de mayo 2005 - 00:00

Gobierno brusco

El ir «por las buenas» lamentablemente nunca es política del gobierno y menos aún del Presidente. Todo discurso, todo anuncio tiene que ser agresivo, de confrontación, con insultos y reproches hacia alguien, principalmente del pasado. El presidente de la Nación debió dirigir un discurso calmo por radio y televisión pidiéndoles a la población, a las empresas, a las oficinas públicas, a clubes que colaboren ahorrando luz. La sociedad argentina -se vio en 1982, durante la Guerra de Malvinas- colabora cuando se le presenta una necesidad nacional como puede ser la falta de energía este invierno. Debió pedirse primero.

Después el garrote si no se recibiera suficiente colaboración espontánea. Aquí se lanzó con dureza pago extra al que no disminuya consumos. Es como si el gobierno no creyera que la sociedad pueda acompañarlo o que pierde imagen -síntoma, en definitiva, de debilidad- si usa el tono mesurado y convocante.

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