22 de marzo 2004 - 00:00

Gobierno consuela a marinos por desalojo

José Pampuro
José Pampuro
El ministro de Defensa, José Pampuro, dará comienzo simbólico al año naval en la Base Naval de Puerto Belgrano. Invitado por el almirante Jorge Godoy, viaja hoy por la mañana, a dos días del acto de cesión del predio de la ESMA para convertirla en museo, en medio de un clima de subterránea agitación militar por la declaración de inconstitucionalidad de los indultos dictada por el juez Canicoba Corral. El ministro conoce en detalle el impacto de la anulación de los decretos; preocupa a sus colaboradores que se avance ahora con el Nº 1.002 que obligaría a comparecer a varios almirantes en retiro, mientras que nadie revisará el 1.003 por el cual fueron beneficiados montoneros, entre otros: Fernando Vaca Narvaja, Roberto Perdía, Pedro Orgambide, Rodolfo Galimberti (fallecido) y Oscar Bidegain (fallecido). «Es que, más allá de argumentaciones legales -señalan los abogados de un general detenido por Canicoba-, si se declara la nulidad del Decreto Nº 1.003, podrían desatarse múltiples acciones contra otros ex montoneros notorios, por ejemplo, en la causa Nº 5.148, «Bavio, Gerado y otros», figura: Miguel Bonasso, en la causa Nº 959/85 «Metz Heinrich Franz, sobre secuestro extorsivo», aparecen Graciela Daleo, Lila Pastoriza, Lisandro Cubas, Raúl Magario, Jorge Méndez, etcétera» (ver nota aparte). Participará Pampuro junto con todos los almirantes, de las nuevas palabras del jefe naval, esta vez, destinadas al pleno de los efectivos con asiento en la base. En Puerto Belgrano está 90% del personal que compone el arma y se diría el corazón de la fuerza: los buques, la infantería de marina, la aviación naval y los civiles que integran el escalón logístico y administrativo. En la fecha Godoy quiere reafirmar las ideas lanzadas en el aniversario del fallecimiento de Brown, una pieza oratoria que levantó polvareda entre los retirados y reconocimiento en la sociedad y en el gobierno nacional. Pampuro, como en aquella oportunidad, no es ajeno al contenido del nuevo discurso, y tal vez ahora incluya alguna línea más abarcadora de la situación que se vivió en el país en la década del setenta. No es un secreto -fue publicado en la revista castrense «Soldados» de julio de 2003- que Pampuro considera que en la violencia setentista hubo culpas compartidas. Decía: «Más allá de que la metodología empleada ha estado sin duda equivocada y quien la eligió causó un daño enorme, porque llevamos 30 años tratando de repararlo y van a pasar muchos más. Pero eso no exime tampoco de responsabilidad a otros sectores que participaron colateralmente y que tuvieron también algunas responsabilidades. Y hablo de civiles, de empresarios, de sacerdotes, de hombres de prensa, es muy difícil que alguien escape a lo que pasó durante un proceso tan profundo. Si bien la gran responsabilidad -insisto- es la metodología mal empleada y las causas que llevaron a ésta, que yo desconozco, pero evidentemente son parte de todo un sistema de eclosión social que llevó adelante este proceso».

• Comitiva

Un avión Fokker F-28 naval parte a media mañana desde el Aeroparque Jorge Newbery con la comitiva encabezada por Pampuro, Godoy, e integrada por todos los almirantes y capitanes de navío del alto mando naval. El acto central, conocido en el argot de los marinos como lista mayor, se realizará en el estadio deportivo de la base. El lugar tiene el espacio necesario para la formación militar, más los civiles que trabajan en la base. Se iniciará con el himno nacional, las palabras del titular de la fuerza y, luego de la revista de las tropas, habrá un desfile. Mientras tanto, en otros gabinetes militares y en Defensa se aguarda con ansiedad el desarrollo del acto central del 24 de marzo en la ESMA. Nadie espera alboroto mientras esté Kirchner presente, pero se temen desbordes una vez que el Presidente se retire luego de cumplir con el rito de entrar en la ESMA de la mano de los más representativos grupos de derechos humanos. La decisión de Kirchner de impulsar la nulidad de las leyes de punto final y de obediencia debida, ceder por decreto la ESMA para museo de la memoria, y retirar del Colegio Militar los retratos de Jorge Videla y Benito Bignone, satisface algunos reclamos históricos de sectores duros (y no tanto) de la izquierda que lo apoya.

Pero habría más: el fervor de reivindicar y erigir museos alcanzará más predios cuyos dueños ya están en emergencia.
Organizaciones de derechos humanos (Abuelas de Plaza de Mayo, Vecinos por la Memoria del Parque Avellaneda, Madres de Plaza de Mayo -Línea Fundadora-) quieren la recuperación arqueológica, documental y testimonial de otros centros de detención: como Campo de Mayo, dentro de la guarnición del Ejército; VII Brigada Aérea de Morón; Club Atlético, en paseo Colón y San Juan; El Olimpo, en Ramón Falcón y Olivera, Floresta.

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