Gobierno mostrará mañana proyecto de radiodifusión

Política

Gabriel Mariotto, titular del COMFER, aseguró ayer que comenzará a esbozar el proyecto para modificar la Ley de Radiodifusión una vez que se haya concluido la ronda de consultas iniciadas hace una semana y que tuvieron su punto máximo el martes con la CGT, la CTA y el pedido expreso de Hugo Moyano de poder cumplir el sueño del canal de TV propio. Mañana cerrará la seguidilla de encuentros con la reunión de Cristina Kirchner con empresarios del sector, como ADIRA, ADEPA, ARPA, ATVC y ATA, entre otros.

Mariotto no brinda hasta ahora un punteo concreto de la nueva ley, sino que reitera que los ejes pasarán por desconcentrar el mercado de medios, crear un continente jurídico para legislar la digitalización y nuevas tecnologías, incluir más actores en la posibilidad de emitir señales, todo amparado en el Pacto de San José de Costa Rica.

«La nueva ley no es en contra de ningún grupo, apunta a que muchos más actores puedan expresarse», señaló ayer Mariotto y en la línea de teoría conspirativa y desestabilización completó: «A pesar de que hay intereses y presiones que intervienen con ferocidad para condicionar a los gobiernos y generar ciertos climas, los gremios escucharon de boca de la Presidente un discurso muy profundo y advirtieron la firme intención de trabajar en la nueva norma».

Resulta a esta altura gastado el debate de si esta ley de radiodifusión busca atacar al monopolio «Clarín». Si el gobierno lo quisiera, podría recurrir a cantidad de leyes para combatir el oligopolio que dice querer desarticular. Sin embargo, se ampara la Presidente en una ley de radiodifusión que poco hará al respecto. Obvia la cortina de humo del gobierno que busca nuevos fantasmas y enemigos en la población que le pierde la confianza. Primero fue el campo, luego «Clarín», luego el humo. Pero no hay debate de fondo.

El representante del Sindicato Unico de Trabajadores del Espectáculo Público (SUTEP), Miguel Angel Paniagua, también integrante de la Cositmecos (Confederación Sindical de Medios de Comunicación) señaló ayer a este diario que el proyecto de ley que acercarán para su reelaboración es aquel que había presentado Margarita Stolbizer en 2002 y que perdió estado parlamentario en 2004, volvió a ser presentado y volvió a quedar cajoneado en 2006. Será reflotado y presentado por varios gremios, con algunas modificaciones en lo referente a avances tecnológicos.

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    Los puntos salientes y novedosos en relación con la vieja ley contemplan:

    Que los servicios de radiodifusión serán prestados por el Estado, entidades sin fines de lucro y se prohíbe ser titulares a quienes presten servicios públicos en condiciones monopólicas; los titulares deben ser argentinos con más de cinco años de residencia; no ser deudores de obligaciones fiscales; no ser funcionarios públicos, salvo docentes; no ser legisladores o integrantes de fuerzas de seguridad. También plantea reemplazar el COMFER por el EFR (Ente Federal de Radiodifusión), marca un régimen de sanciones y se refiere a los derechos del público.

    Julio Bárbaro, ex titular del COMFER, dijo ayer a este diario: «Durante mi gestión peleé mucho por la modificación de la ley porque el contexto de las telecomunicaciones actual abarca la digitalización. También nos habíamos concentrado en el punto de impedir que el mismo grupo fuera prestador de servicio y de contenido».

    Se le preguntó a qué se refería, si se tiene en cuenta que bajo la órbita de su gestión se le regaló al monopolio «Clarín» la fusión de CableVisión y Multicanal, pero Bárbaro se defendió: «Eso fue una fusión; además «Clarín» no tiene todas las señales de cable, está TN, pero también Canal 26, Crónica TV, C5N, América 24". Menos mal.

    Más tarde reconoció Bárbaroa este diario: «No siempre se puede decir al gobierno todo en lo que uno no está de acuerdo; cuesta la confrontación y me retracto por haber dicho que no hablo con Alberto Fernández, no es nada personal». Sobre «Moyano TV», Bárbaro dijo a este diario: «Está bien que cada sector pueda estar representado por su canal, si hay cientos de canales, más con el espectro digital. ¿Por qué no darle un canal a la CGT si lo tienen las universidades, la Iglesia y tantas instituciones? ¿Por qué molesta tanto? El que no quiere, que no lo vea». No son pocos los que imaginan con ironía qué clase de programación podría encontrarse en el canal de Moyano, por caso, además de una serie estilo BJ, pero con adaptación al gusto local, también podrían tener su espacio «Titanes en el ring» o «100% lucha», y habría programas de cocina que incluyeran platos sin carne ni soja.

    Al respecto, el gremialista Paniagua opinó: «Está bien si Moyano pide una radio o un canal porque se pretende que esta ley permita que organizaciones como la CGT puedan acceder. Esa es una de las instituciones no gubernamentales que representan a trabajadores. Es legítimo que acceda al mapa de medios y pueda transmitir su mensaje». ¿Hará falta que esta «organización no gubernamental» tenga más espacio que el actual?
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