5 de enero 2004 - 00:00

Gobierno sin reacción a presiones gremiales

Hay dos fuertes presiones sindicales en las cuales el gobierno mira para otro lado. Parece ser una característica de esta gestión Kirchner: considerar importante sólo lo que al quinteto que gobierna el país le interesa, y esto siempre está vinculado a cuidar la imagen propia, por caso atacando permanentemente al Fondo Monetario; avanzar sobre sus enemigos políticos, por caso desestabilizando al ARI de Elisa Carrió, seduciendo a intendentes del conurbano bonaerense o metiéndole miedo al duhaldismo con la amenaza de lanzarle a Cristina Kirchner a la política provincial.

Pero hay otros problemas serios en el país ajenos a la política -al menos ajenos en forma directa-pero que, a la larga, repercutirán sobre la gestión de Kirchner mucho más que los avatares políticos de que sólo se ocupa.

Un caso es el de los paros en bancos extranjeros (agrupados en ABA) sometidos a una presión por un aumento salarial más allá del pago de $ 224 que por decreto impuso el gobierno y hace tiempo ya satisficieron los bancos con casas matrices en el exterior. El planteo es que los bancos nacionales agrupados en ADEBA concedieron un aumento salarial extra a los empleados bancarios de 10%. Los bancos cooperativos y el Banco Nación agrupados en Abappra también lo otorgaron.

• Razones

¿Por qué resisten los bancos extranjeros? Simplemente porque sus escalas de sueldos arrancan al doble de los bancos nacionales (aproximadamente $ 1.200 contra $ 600 de los de aquí). Esa banca extranjera quedó limitada a poco más de unas 20 entidades y un aumento porcentual, por encima de los que ya impone el gobierno por la fuerza, la afecta mucho, sobre todo en época en que disminuyeron sus depósitos, enfrentan competencia en tasas y spread y tienen compensaciones pendientes desde el Estado por haberlos afectado con una devaluación asimétrica en perjuicio de los acreedores, que eran bancos y un apogeo populista en favor de los deudores, con motivo de la última crisis.

Si se trata de «extranjeros», el gobierno Kirchner no se preocupa, sean bancos o empresas, pero afectará la situación en el futuro el costo del crédito y, además -si se generalizan los pedidos salariales por el ejemplo de quienes ya están en mejor situación de ingresos-, se afectará en definitiva -es lo más importante-el índice inflacionario y se incrementará el desempleo a partir de quien no tenga elasticidad de demanda para aumentar precios y se vea desbalanceado por aumentos salariales imposibles de satisfacer.

Con aprovechamiento de la «ola social-progre» que impera en el país, activistas bancarios irrumpieron el viernes en la sede de ABRA, en San Martín 229.

Portaban amenazantes fierros y capuchas (el ejemplo piquetero cunde), y no pudieron subir a oficinas superiores porque fueron trabados ascensores y escaleras. Igual destrozaron el hall del edificio y lanzaron bolsas con heces de animales para intimidar a los directivos. El problema grande con los bancarios es que el dirigente tradicional sindical Juan José Zanola no domina la totalidad del gremio y se enfrenta con 4 o 5 sindicalistas menores totalmente propicios a la violencia. Hoy a las 11 se reunirán en el Ministerio de Trabajo ambas partes para tratar de llevar a cabo una discusión sin el patoterismo sindical.

No sólo es el caso de los bancos. También está el desaforamiento permanente del dirigente camionero Hugo Moyano, aunque aquí es evidente que el presidente Néstor Kirchner ha comenzado a apuntarle los cañones y ha empezado a recomponer relaciones con los «gordos» de la CGT. Estos son corruptos pero, aunque más no sea por mantener esas corrupciones particulares o porque tienen «cola de paja», son y siempre fueron dialoguistas a cambio de prebendas, lógico. Para Moyano quedó abierta nuevamente la intimación ante la Justicia en su intento de afiliar por la fuerza al gremio camionero a 400 empleados en una planta de distribución del supermercado Carrefour, hoy aportantes del gremio de empleados de comercio.

Moyano también aprovecha la época para actuar siempre con violencia y esgrimiendo el arma habitual si no lo satisfacen: «Con una huelga logramos los camioneros desabastecer el país en 2 días y, además, trabamos todas las rutas con nuestros vehículos», como alguna vez ya hizo por breves días como práctica. Como Kirchner, por ideología, no puede disponer otras medidas -por caso, uso de camiones militares como en el pasado-, al parecer está «trabajando» lentamente a Moyano para minar su poder de fuego. Por caso, rehabilitando a pérdida ferrocarriles y talleres ferroviarios. Se cree que es también para, eventualmente, enfrentar una huelga del belicoso Moyano. Eso permitiría la paz en el país y la desaparición de los violentos, aunque esta rehabilitación ferroviaria se está haciendo a puro subsidio y consiguiente pérdida para el país, que paga todo desde el Estado.

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