La suspensión ayer de la reunión que estaba prevista entre los representantes de las líneas aéreas internacionales que operan en el país, un encuentro que había pedido IATA, y el Gobierno desató un nuevo round desde que se anunció la reducción de ingresos de pasajeros al país vía aérea de los 2.000 que rigieron hasta la semana pasada a los actuales 600.
Gobierno se cruza con líneas aéreas, pero promete flexibilizar si hay control provincial
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Ayer el Gobierno reaccionó con “sorpresa e indignación” por la negativa de IATA a realizar esa reunión.
Los argumentos oficiales fueron: “estaba organizado un zoom con IATA a las 10 a.m. encabezado por el ministro de Transporte de la Nación, Alexis Guerrera, junto a la directora de Migraciones, Florencia Carignano; la directora de Anac, Paola Tamburelli; y el Ministerio de Salud a través de Sanidad de Fronteras”.
Para el oficialismo, esa representación era la indicada para analizar la cuestión de la limitación de vuelos que pone en riesgo la continuidad incluso de la operación de otras líneas aéreas con el país. Pero los representantes de IATA exigieron que estuviera presente Juan Pablo Cafiero y cancelaron entonces la cita, algo que resulta poco entendible.
Al mismo tiempo, Carignano intentó flexibilizar la situación afirmando que en los próximos días podría “flexibilizarse” el cupo de ingreso al país por vía aérea, a partir de los esquemas de control que serán implementados en las provincias.
“Mañana empezarán a regir las nuevas medidas que tomarán las provincias para implementar más controles y eso permitirá, quizás, que en los próximos días se pueda flexibilizar el cupo de 600 personas” por día que pueden ingresar al país, dijo Carignano en una conferencia de prensa en Rosario.
Explicó que Migraciones, junto a las fuerzas federales, continuará “colaborando para evitar el alto incumplimiento de la cuarentena obligatoria que habíamos detectado las semanas pasadas en la gente que llegó del exterior”.
“El problema es que, más allá de las denuncias penales que les podamos hacer a los que incumplen, el daño sanitario que provoca si una persona contagiada estuvo dos o tres días dando vueltas por todos lados está hecho”, advirtió.
Al referirse a los argentinos que se encuentran en el exterior, remarcó: “No podemos hablar de varados porque no estamos en la misma situación que en marzo del año pasado, cuando nos agarró de imprevisto a todos la pandemia y de un día para el otro se cerraron fronteras y la mayoría de los países eliminó los vuelos comerciales”.
Argumentó que las personas que salieron del país firmaron una declaración jurada “en la que aceptaban las condiciones que el Estado les impondría a su regreso, así como aceptaban los costos que pudieran generarse”.




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