Un grupo de funcionarios del gobierno que militan en la autodenominada organización La Cámpora (cuyo jefe es el empresario Máximo Kirchner Fernández) se quejó ayer de agresiones de desconocidos cuando pegaban carteles contra el monopolio «Clarín». Descubrieron la guerra de los pegadores de carteles, un clásico en todas las campañas.
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