Cristina Kirchner se excedió en la última sesión en el uso de la palabra más allá de los márgenes que impone el reglamento del Senado. La senadora habló casi tres horas y 40 minutos como informante del proyecto que reglamenta decretos de necesidad y urgencia, sobrepasando cualquier límite. Nadie se animó a pedirle moderación en el uso de la palabra. Para que eso no se repita en la sesión de hoy, los senadores del oficialismo y la oposición acordaron un cambio al reglamento para que Cristina y los demás legisladores puedan hablar sin límite de tiempo.
La dinámica parlamentaria argentina parece haber entrado en una curiosa faz de tropicalización. Cuando parecía que Cristina Fernández de Kirchner se quería erigir como el mejor exponente de la modernidad progresista dentro del gobierno de su marido, la senadora inauguró una etapa en el Senado de discursos prolongados mucho más allá de lo que permite el reglamento.
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Hace una semana, la senadoraprotagonizó un hecho inusitado en el recinto del Senado: como miembro informante de su proyecto de reglamentación de la Comisión Bicameral de contralor de los decretos de necesidad y urgencia, se tomó primero dos horas y veinticinco minutos de discurso no sólo para explicar la ley, sino también para criticar a la prensa argentina. Un poco más tarde volvió a tomar la palabra para ocupar otra hora y diez minutos del tiempo de los senadores. Si se tiene en cuenta que el reglamento no permite más de 40 minutos, la senadora con sus casi 3.40 horas estuvo cerca de emular las disertaciones de cuatro horas de Hugo Chávez en Venezuela y en camino de arañar las ocho horas que solía acostumbrar Fidel Castro.
Se explicó, después de esa sesión, que el tiempo ilimitado para las exposiciones de los jefesde bloque y miembros informantes en el Senado había sido un acuerdo previo entre los presidentes de todas las bancadas, un recurso de última instancia para salvar el papelón que significó que ningún miembro de la oposición -el oficialismo sería imposible que lo hiciera- hubiera marcado durante el discurso de la senadora que su tiempo se había agotado.
Por las previsiones que se tomaron ayer, se puede esperar que hoy suceda lo mismo durante el debate del proyecto de modificación a la Ley de Administración Financiera del Estado que otorga más facultades al jefe de Gabinete para modificar el Presupuesto nacional. Ayer se informó que el miembro informante de ese proyecto será el chaqueño Jorge Capitanich, pero que esa responsabilidad la compartirá con Cristina Kirchner.
Para preparar otra larga intervención, un comunicado oficial informó ayer que los senadores acordaron «tiempo ilimitado para exposiciones de los miembros informantes», en abierta contradicción con las tendencias más modernas en materia parlamentaria, e inclusive contra lo que dispuso la Cámara de Diputados en su última reforma al reglamento, donde limitó las exposiciones en el recinto a 20 minutos por jefe de bloque.
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