2 de agosto 2004 - 00:00

Haití: tropas pagan haber llegado tarde

Bertrand Aristide
Bertrand Aristide
Puerto Príncipe (Haití) --Faltan dos vuelos de la Fuerza Aérea para completar el contingente conjunto argentino que tiene su área de responsabilidad en la ciudad de Gonaives, epicentro de la lucha violenta que terminó con la caída del ex presidente haitiano Bertrand Aristide. El capitán de navío Adrián Sánchez y el teniente coronel Santiago Ferreyra, jefe del contingente y comandante del batallón argentino respectivamente, lamentaron las demoras en el traslado de los 102 hombres que arribaron el 30 de julio pasado a Puerto Príncipe.

Los uniformados tuvieron que soportar 24 horas de un calor abrasador en el Transit Camp (campamento de transición) antes de su despliegue definitivo a Gonaives debido a problemas con el alquiler de los vehículos contratados por la ONU. También se conocieron otros inconvenientes en los equipos (catres, tela mosquitera, bolsas camel) que desataron críticas contra el sistema de adquisición de ese equipamiento defectuoso.

El retraso en las operaciones de despliegue de la Minustah encaradas por la ONU parece ser una constante desde que se retiró de Haití la fuerza multinacional integrada por los Estados Unidos, Canadá y Francia. Se diría que a partir de la toma de posesión de la misión por parte de los latinoamericanos, la ONU relajó el ímpetu en la misión de Cascos Azules de Haití.

• Hospital

De hecho, el chileno Gabriel Valdés, representante especial del secretario general de la ONU, Koffi Annan, máximo interlocutor político con las fuerzas, dejó la isla la semana pasada para finalizar las tareas burocráticas de traspaso de la embajada en Buenos Aires, luego de una corta estadía en la que pasó revista a los problemas más apremiantes de Haití.

A los retrasos de personal se sumó también el del arribo del hospital móvil de la Fuerza Aérea. Falta un vuelo del avión ruso Antonov para completar el alistamiento del nosocomio reubicable que tendrá lugar definitivo en un predio cercano al aeropuerto de Puerto Príncipe. Los efectivos no cuentan al momento con la capacidad de atención de complejidad que tiene el hospital de la Fuerza Aérea y ruegan porque no suceda ningún problema que requiera internación de emergencia. Mientras tanto, en Gonaives asesinaron un civil, quien murió de un disparo en la cabeza, en proximidades del batallón argentino. El hecho puso en evidencia otro inconveniente: la formación y reclutamiento de locales para organizar nuevamente la policía haitiana va mucho más lento que el despliegue militar de los Cascos Azules. Sólo hay 200 hombres asignados para adiestrar a la nueva policía de los 1.622 previstos en la resolución del Consejo de Seguridad.

En consecuencia, los militares de Cascos Azules se ven presionados por la situación imperante y tendrían que actuar en asuntos de seguridad que justamente fueron la piedra del escándalo que demoró en el Congreso la salida hacia Haití.
Las dificultades de las Naciones Unidas para reunir la totalidad de agentes de seguridad pasa por compromisos en otros teatros más conflictivos que Haití y también a la dificultad en encontrar personal francófono.

• Veteranos

La Gendarmería Nacional dispone de un buen número de efectivos veteranos de Haití. Paradojas de la política internacional: desde marzo de 1995 a marzo de 2001 hubo seis contingentes rotativos de Gendarmería abocados a tareas de seguridad en Puerto Príncipe, cuando la ONU decidió intervenir en aquel entonces, para reponer a Bertrand Aristide. La fuerza tuvo siete bajas, la mayoría personal subalterno. Se sabe que circula por despachos oficiales un proyecto de ley para que se autorice la salida de siete monitores de seguridad y un oficial de estado mayor -desde luego insuficientes para las necesidades locales-, pero la salida de Gustavo Béliz del Ministerio de Seguridad y Justicia sumió el expediente en el olvido.

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