6 de octubre 2004 - 00:00

Hasta ahora Duhalde, único orador en el 17 de la CGT

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Si la campaña electoral ya está lanzada, como se puede advertir en tantos comportamientos de la dirigencia política, la CGT de Susana Rueda, Hugo Moyano y José Luis Lingieri parece haber realizado ya una apuesta: Eduardo Duhalde será el principal orador del acto del 17 de octubre, Día de la Lealtad que los gremialistas festejarán esta vez el 15. «Principal» es un calificativo provisorio: los gremialistas invitarán también a Néstor Kirchner, pero no saben todavía si asistirá y si hablará en el acto. No es el principal interés que registran los capitostes de la calle Azopardo, al parecer.

Con «Néstor» -ahora lo llaman así-, los sindicalistas tienen otro tipo de trato. Por ejemplo, ayer aguardaban con ansiedad que anuncie el aumento de las asignaciones familiares que le arrancaron la semana pasada. Le dieron esa prioridad, la de darle publicidad a la medida. Después, van por otro aumento de sueldos. «No te hacen bien, Néstor, los malvinenses en la Plaza de Mayo, quejándose todo el día. Hacé algo, pagales», le aconsejaron la última vez que la CGT visitó la Casa Rosada. Ayer, festejaban la confianza que les tiene el Presidente, cuando lo vieron abrazarse a los que protestaban, entregándoles un subsidio que removió la carpa de la queja.

• Carencia

Más allá de este vínculo, los gremialistas carecen -al menos, todavía- de la pasión política que les permita organizar un gran acto. Baldón para el peronismo o signo de «una nueva forma de hacer política», como diría Gustavo Béliz, lo cierto es que Kirchner no tendrá durante su mandato aquella plaza repleta de la que gozaron algunos antecesores y con la que él amenazó veladamente a Ann Krueger desde un palco del conurbano, hace ya tiempo, cuando pensó en «resistir con la gente a las presiones del Fondo». En definitiva, el gobierno santacruceño no se da bien con los grandes números, como quedó demostrado en las elecciones de 2003 o en el frustrado acto que organizó para el 1 de marzo de este año, para agasajar a su líder en la apertura de las sesiones legislativas. Con la economía creciendo a 7%, la inflación en 6% anual, el desempleo en pasable descenso y una «caja» fiscal que este año arrojará $ 9.000 millones limpios de polvo y paja, el peronismo en el poder no puede hoy llenar la histórica Plaza de Mayo. Tareas que el momento actual reserva a Blumberg o a la Virgen de Luján (un millón de personas el fin de semana).

• Elección

Vale la pena el comentario por un detalle: los sindicalistas no irán al Luna Park. No porque les quede chico, sino porque no lo encontraron disponible para el fin de semana del 15. Por eso eligieron el pequeño estadio de Atlanta, que se llena con 22.000 personas. Como se sabe, es una de las últimas canchas de tablón que existen en la Argentina, por lo que tiene una parte inhabilitada que colabora con la tarea de los organizadores.

La participación de Duhalde viene a inhibir la de Daniel Scioli, quien había sacado turno para exponerse en el Luna Park.

Ahora, deberá guardar silencio y permanecer en segundo plano. No vaya a ser que se interprete la concentración como una conspiración contraria al gobierno. La conducta del caudillo de Lomas, en cambio, no permite inferirlo. Durante todo el fin de semana, estuvo meloneando a diputados afines para que se aprueben los artículos de los superpoderes que contiene el proyecto de presupuesto nacional. Duhalde hace equilibrio inestable entre su conveniencia y la animadversión que despierta Kirchner en su entorno, sobre todo, en su esposa (en Lomas discuten si ese sentimiento no superó ya el que Chiche profesaba hacia Carlos Menem). Por eso a los legisladores les dice: «Aprobemos las leyes y quedémonos con la política. No vaya a ser que cuando queramos hacer nuestra propia lista nos acusen de estar impidiendo la tarea de gobierno para tragarnos a otro presidente». Palabras del sábado por la mañana que hacen juego con aquellas que escuchó Hugo Moyano hace un mes, cuando visitó

Montevideo y habló de la relación entre Kirchner y la CGT con el ex presidente: «Acompañen, no obstruyan, ayúdenlo a Néstor. Eso sí, no le crean nada».

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