22 de junio 2005 - 00:00

Hasta los inventores de acuerdo Kirchner-Duhalde bajaron el tema

«Clarín» impulsaba, con más voluntad que información, que estaba próximo un acuerdo entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde por las candidaturas de Chiche Duhalde y de la primera dama Cristina que se enfrentan en territorio bonaerense. Tras las rotundas ironías del Presidente sobre el bonaerense en estos días, hasta llegar a decir que no lo conocía, ayer se cayó el globo. Más aún: trascendió que Duhalde aprovecharía afiliados que sigilosamente fue introduciendo en el Frente para la Victoria, el partido de Kirchner, y así puedan pedir una interna, con lo cual el partido del gobierno podría tener candidatos duhaldistas. O, por lo menos, trabar la «lista única». Si en una interna llegaran los duhaldistas a 25%, obtendrían el cuarto candidato (en el radicalismo, en cambio, son más generosos, y la lista obtiene 33% de los cargos con sólo superar ese 25%). La próxima elección sigue presentándose muy sucia en su proselitismo porque, además, no se olvida el envío de piqueteros pro gobierno a interrumpir un acto del opositor Ricardo López Murphy (tras el papelón y repercutir en el extranjero, el gobierno retó severamente a su fuerza de choque y le prohibió repetir tales atropellos), además de haber calificado un ministro al mismo opositor de «animal» y «bestia», y el propio canciller Rafael Bielsa tratar de «botarate» a otro opositor como Mauricio Macri.

Cristina Kirchner y Chiche Duhalde.
Cristina Kirchner y Chiche Duhalde.
Duhalde le gusta ir por adentro. Es casi una manía. No sólo en el PJ bonaerense ha dado la orden de que todos sus seguidores disputen posiciones electorales presentando listas en la interna del PJ, que se celebrará -como las de todos los demás partidos- el 31 de julio para cargos provinciales y el 7 de agosto para candidaturas nacionales. También decidió, aunque de manera menos enfática, que si entre sus conducidos hay quienes se sientan más identificados con Néstor Kirchner y Felipe Solá, presenten sus listas en el Frente para la Victoria, el partido que el oficialismo nacional y provincial inscribió en la Justicia Electoral para las elecciones de octubre.

Lo de Duhalde, claro, es una ironía. Pero lo hará. La semana pasada, con mucha discreción, aconsejó a varios de sus amigos presentarse en las internas del partido que armaron Kirchner y Solá para disputar posiciones allí. Ocurrencias de quien tiene tiempo para imaginar picardías, ya que dejó la política, según dice.

Para Kirchner y Solá se trata de un desafío. El proyecto originario del Frente para la Victoria era constituir una plataforma política desde la cual postularse ante el electorado general, sin tener que pasar por las horcas caudinas de las internas, que siempre requieren de aparato, es decir, organización, dinero, punteros. En ese plan, el Presidente y su gobernador aliado tendrían el arbitrio de elegir candidatos sin los condicionamientos que imponen las burocracias partidarias.

• Desafío

Pero Duhalde se ha propuesto desafiar ese designio. Claro, él es un fanático de los laberintos partidarios, propio o ajenos. Le gusta participar. ¿O no había mandado montar en el conurbano locales con la consigna «Vote López Murphy» para capturar incautos, cuando suponía que el economista era el verdadero adversario?

El Frente para la Victoria ofrece una ventaja única en este caso. Muchos de sus afiliados son duhaldistas porque el propio duhaldismo los proporcionó en los últimos años. Pasión casi rosista por controlar todo en la provincia. Por eso ya existe el suficiente número de adherentes al kirchnerismo que puede presentarse en la Justicia Electoral, pedir «color», es decir, inscribir una lista para las internas del 31 de julio o del 7 de agosto y pelear por la representación de ese partido. ¿Qué fecha elegirán los duhaldistas para concurrir a la fiesta de sus adversarios? No es una cuestión intrascendente. Postular candidatos el 31 significa enfrentar a los kirchneristas y felipistas que quieran ocupar bancas de senadores o diputados provinciales. También a los que aspiran a convertirse en concejales. Esto último puede ser estimulante para los intendentes del duhaldismo, capaces de armar las dos listas peronistas de su distrito: la que se constituya debajo de la sigla PJ y la que lo haga bajo el logo FV. También los intendentes del kirchnerismo harán eso en sus comunas. Todo sea por conseguir la mayoría absoluta en el Concejo Deliberante.

• Interna

Si los kirchneristas apócrifos desean pelear la interna del Frente el 31 de julio deberán tener sus listas ajustadas para el 30 de junio. Sin embargo, cabe la posibilidad más osada de que Duhalde dé la orden de presentar una oferta para el 7 de agosto (las listas, en este caso, hay que inscribirlas el 7 de julio). Esto quiere decir que Cristina podría verse desafiada por otro/a aspirante a la senaduría por su propio partido, sostenido/a por la maquinaria sobrante del duhaldismo. Lo que se quería evitar, el desgaste de una interna, se volvería inevitable: la iría a buscar a su propia casa.

Como Kirchner y Solá decidieron «ir por afuera del PJ», lo que limita la conflictividad en ese partido, a Duhalde le sobran punteros para «ir por adentro» del FV. Se podríandar escenas insólitas. Mejor dicho, algunas ya se están dando.

Ejemplos: Esther Barrionuevo, la hermana del sindicalista Luis, ya está armando una lista en Morón para alimentar las filas del Frente kirchnerista. Dice amar a Solá. ¿Por qué no creerle? ¿O habrá que censurar, de nuevo, la «portación de apellido»? En la tierra de su hermano sindicalista, San Martín, Carlos Brown tiene un ejército ocioso con ganas de desperezarse: también irán detrás del santacruceño. Manuel Quindimil ya sugirió que cuenta con un padrón completo para prestar servicios en otros partidos. «¿Por qué no aprovechar para plebiscitar al Presidente desde ahora?», se preguntó, sin demasiada convicción. Para él los Kirchner son, sencillamente, «comunistas».

• Ociosidad

Ajedrecista, jugador de póquer, hombre famoso por su adicción al ocio (pasa sus días en una eterna sesión de spa), Duhalde tiene todas las condiciones para sacar de la galera jugadas insólitas y hasta divertidas. Aprovecha la familiaridad que existe entre los nuevos partidos y el viejo PJ, fenómeno que también se registra del otro lado del Riachuelo. ¿O el apoderado del flamante Partido de la Victoria, Hernán Diez, no integra la Junta Electoral del PJ metropolitano? ¿Y Gabriel Picciani, de Nueva Dirigencia, no integra el congreso del PJ Capital? Bastaría un poco de buena voluntad por parte del juez electoral de La Plata, Manuel Blanco, para que el experimento de Duhalde arroje algún fruto. Tampoco él pretende tanto: apenas molestar, tal vez para terminar en una negociación más ventajosa.

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