16 de febrero 2006 - 00:00

Ibarra casi se quedó ayer sin su defensor

El defensor de Aníbal Ibarra casi es expulsado ayer del recinto porteño durante la audiencia del juicio político que se sigue al suspendido mandatario en la Legislatura de la Capital Federal. A su vez, el abogado amenazó con renunciar a la defensa y que se haga cargo de la tarea «un defensor oficial».

Fue el cruce más duro, desde que empezó el juicio, que mantuvieron el titular de la Sala Juzgadora, Julio Maier, y el ex fiscal de las Juntas Militares.

Si para algunos las escenas del juicio político son comparables a las de un ensayo cinematográfico, el titular del tribunal, Julio Maier, merece ser destacado como mejor director para conducir un plantel de legisladores poco relacionados con las reglas del Código Procesal Penal. Por eso la paciencia del juez Maier resiste hasta ahora -quizá con el aliciente de que faltan sólo cuatro jornadas de testimonios-y hace frente a rezongos y preguntas de legisladores que lo sorprenden. Es el caso del diputado fiscal, Rubén Devoto, que al estilo del izquierdismo que profesa, cada vez que interroga lanza un panfleto verbal ajeno a la cuestión Cromañón y al supuesto mal desempeño de Ibarra.
«¿Usted trabajó en la gestión del echado por corrupto...?», es una pregunta clásica de Devoto, que saca de sus tranquilos modos a Maier, quien también se irritó cuando ese legislador ha puesto en evidencia que desconoce que el Ejecutivo y el Judicial son poderes independientes: «Yo no lo puedo creer, no lo puedo creer...», decía Maier en el estrado, tomándose la cabeza.

•Irritabilidad adelantada

Más ayudan a cambiar el ánimo del juez las intervenciones de otro izquierdista, el actor Héctor Bidonde, quien dio cuenta de no comprender por qué el SAME (Servicio de Emergencias Médicas de la Ciudad de Buenos Aires) no integró un foro de sociedades científicas. Insistió tanto ante un especialista que fue a testificar que Maier le contestó: «Mire, Bidonde, yo le voy a explicar por qué el SAME no tiene que estar allí, se lo voy a explicar, pero fuera de acá».

Se nota que Maier ya quiere terminar con el proceso, dado que fue ayer en el segundo interrogatorio de la mañana cuando habló de expulsar a Strassera, es decir, se le adelantó la irritabilidad más que de costumbre.

Estaba declarando el subsecretario de Infraestructura y Planeamiento,
José Luis Calvo, quien habló de un tema más que delicado para tratar con la presencia de padres de las víctimas del local Cromañón en el recinto, como es el estado de los cadáveres en la cámara de frío del cementerio de la Chacarita. Pero los legisladores no se privan de nada, en especial la fiscalía, con interrogatorios que a veces es difícil interpretar hacia dónde quieren llegar. Ya de por sí al titular de la Sala le fastidia el desarrollo de ese tipo de explicaciones: «¿Es necesario tanto detalle?», llegó a preguntar durante esta semana cuando insistían en saber por qué los cadáveres se pasaron de ataúdes a bolsas durante las gestiones de la emergencia el 31 de diciembre de 2004.

Con Calvo, las preguntas rondaron sobre si los cadáveres olían o no mal. El funcionario que estuvo aquel día llevando adelante las tareas en la cámara de frío del cementerio dijo que no. Una de las cuestiones de las que se habla es que el Gobierno porteño habría demorado demasiado en adecuar un lugar para los cuerpos de los fallecidos, de allí se desprende que se hicieran tantas preguntas en ese sentido.

Cuando
Calvo negó que los cuerpos olieran a putrefacción, Strassera denunció un supuesto gesto y comentario de José Iglesias, padre de un joven fallecido y abogado de un grupo de familiares, que estaba presenteen el recinto.

Maier
dijo no haber visto nada cuando Strassera le pidió que pusiera freno a esas actitudes, tampoco Calvo evidenció haber escuchado queja y los fiscales entonces le pidieron al juez que expulsara al defensor de la Sala. Strassera siguió su queja, y Maier continuó aumentando su enojo, hasta que medió el legislador kirchnerista Helio Rebot, con un discurso componedor, que no satisfizo al defensor.

«Digo que están presionando e intimidando a los testigos y que si esto sigue así esta defensa se retira y que venga un defensor oficial»,
bramó el defensor de Ibarra.
Maier solicitó a la Sala Juzgadora que evaluara la posibilidad de echar a Strassera del recinto. «Si yo tuviera facultades ya lo hubiera hecho», aseguró Maier, aunque luego aclaró «y usted sabe, Strassera, el aprecio que le tengo y no por cuestiones que se hayan dicho acá, sino por una relación personal, sabe que le tengo aprecio».
Finalmente se retomó la audiencia, en la que Calvo, por momentos con lágrimas por florecer, hizo su declaración.

Anteriormente, esta semana,
Maier se vio obligado a hacer salir por la fuerza a uno de los padres presentes, quien hacía un gesto con su mano en el cuello, como quien amenaza con cortar la cabeza a otro.

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