Néstor Kirchner, abocado a buscar un buen resultado electoral en la Ciudad de Buenos Aires, se ocupó el viernes pasado de adoctrinar a los legisladores porteños que le son fieles. Les pidió que fortalecieran su propio partido para ganar las próximas urnas en la Capital Federal y que consideraran a Aníbal Ibarra sólo como un aliado.
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Fue breve y hasta aseguran que gracioso durante la charla con los seis legisladores del bloque que mantiene línea directa con Alberto Fernández y que conduce el abogado de fábricas recuperadas, Diego Kravetz. El letrado llegó con su bancada, que integran Miguel «Pancho» Talento, Silvia La Ruffa, Ana Suppa, Claudio Ferreño y Marta Talotti.
Los recibió Fernández, y luego interrumpió Kirchner, a su estilo, felicitando al ex dirigente universitario de los '70 Talento por su cumpleaños: «¿56? Ah, estás hecho pelota! Las risas de ocasión dieron luego paso a más seriedad de Kirchner: «Aníbal (Ibarra) es un aliado y con él está todo bien, pero nosotros tenemos que hacer crecer nuestra propia fuerza para que nos garantice el triunfo en el distrito el año que viene». Los presentes entendieron que les pedía acumular en el Partido de la Victoria, pero no descartar injerencia en el PJ Capital. Ese partido actualmente está intervenido, y hasta ahora, fracasaron las gestiones para normalizarlo imponiendo en una boleta única a Fernández como presidente del partido. No sólo el jefe de Gabinete duda si esa movida no le será un bumerán, sino que, además, salió a terciar Daniel Scioli por el mismo puesto, lo que dejó pendiente que hará el gobierno con la sucursal porteña del Partido Justicialista.
• Malas relaciones
A la llegada, los legisladores tuvieron un intercambio con el jefe de Gabinete, a propósito de las malas relaciones que los kirchneristas mantienen con el ibarrismo, específicamente con Raúl Fernández, el jefe de Gabinete de Aníbal Ibarra. Muy contrariado con ese funcionario estaba Ferreño, a quien Ibarra vetó una ley de su autoría. «Es el microclima; la relación del Presidente con el jefe de Gobierno no tiene nada que ver con la que mantienen Fernando Melillo (titular del Ari Capital) con Laura Moresi (diputada ultraibarrista)», les explicó, didáctico, Fernández, para graficar que «no tiene nada que ver» que en la Capital Federal kirchneristas e ibarristas no compartan la votación de una sola ley y se disputen los cargos, como lo hicieron desde el inicio Talento y Moresi por la conducción de la Legislatura, finalmente, en manos de la oposición. Preocupa a tal punto esa convivencia, que Fernández le contó al grupo que al respecto había hablado con Ibarra, quien, igualmente explicativo, le respondió: «Lo único que me interesa es que me aprueben el Presupuesto». Tras esa confesión trasmitida por el jefe de Gabinete, quedó claro que la aprobación de la norma presupuestaria será un ensayo para los que se dicen socios políticos, pero en la práctica legislativa ofician de enemigos.
Del grupo, dos diputados terminan su mandato el año próximo -La Ruffa y Ferreño-, por lo que Fernández alentó su incorporación en las listas del distrito de 2005, cuando se renueven 13 diputados nacionales por la Capital Federal y 30 legisladores locales. «Tienen que trabajar por la reelección de ustedes», le dijo a ese dúo e impartió directivas: que La Ruffa insista con los temas de seguridad -una materia que amplió cuando fue funcionaria de Patricia Bullrich y también de LeónArsla niany que Ferreño busque «otro tema que no sea la optometría». Es que ese legislador, técnico óptico, consiguió la aprobación de una ley que crea la carrera de optometristas, a los que les permitiría recetar lentes eludiendo a los oftalmólogos. Ibarra vetó ese punto, pero el diputado presentó quejas ante Cristina Kirchner y Vilma Ibarra, al suponer que estaban del lado de los oftalmólogos. Indignó eso a Alberto Fernández, quien aseguró que la senadora porteña no atendió a los profesionales y, en cambio, encomendó a Ferreño remitirse a Fernández, pero no a Alberto, sino a Raúl (jefe de Gabinete de su hermano Aníbal) para que le explicara las razones del veto. Para la despedida, por su parte, Kirchner envió señales a su jefe de Gabinete, quien aspira a suceder a Ibarra en 2007: « Vamos a ver, muchachos, si a Alberto se lo llevan pronto para la Capital».
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