24 de septiembre 2001 - 00:00

Instrucciones de Bin Laden para el terrorista perfecto

Guía para pegar o asesinar a los rehenes: los ulema (sabios) han permitido las palizas, según una tradición explicada en el manuscrito del imán Mosallem. Los estudiosos religiosos han permitido también el «cambio de rehenes por dinero, servicios o informaciones, así como por secretos relacionados con la potencia y los planes del ejército enemigo».

El párrafo pertenece al manual para el perfecto terrorista elaborado por Al-Qaeda (La Base), el grupo del multimillonario de origen saudita Osama bin Laden. El perfecto mujahid (combatiente para la gloria de Allah) también tiene licencia para matar, y para ello se lo alecciona pormenorizadamente en las «Lecciones militares para la Yihad (guerra santa)», uno de los muchos documentos contenidos en el referido manual. «Las operaciones militares -se dice textualmente- comprenden asesinato, bombardeo, demolición, asaltos, secuestros de personas y documentos, liberación de prisioneros...».

Es en el cuerpo a cuerpo donde los terroristas son adiestrados con mayor detalle. Venenos, objetos contundentes (se citan expresamente los bastones) y cuchillos se convierten en sus armas más letales. «Cuando se realiza un homicidio con un cuchillo (al parecer, arma utilizada para el secuestro de los aviones en EE.UU.), el enemigo tiene que ser alcanzado en alguno de estos puntos letales. de frente: en cualquier punto de la caja torácica; en ambos o en un solo ojo; en la cintura debajo del ombligo, en la zona de encima de los genitales. Por detrás: en la espina dorsal (detrás de la cabeza) o directamente al final de la espina dorsal».

• Bastones

El golpe mortal de un bastón, o cualquier otro objeto contundente, debe buscar, si se acomete frente a frente, «los ojos, o el cuello, donde están las venas y arterias, o la boca del estómago con el extremo del bastón, o la zona de la lengua, o los genitales», o empleando el bastón «para ahogar el cuello como si fuese un ahorcamiento». Si el ataque se acomete a traición, por la espalda, el bastón, se explica en los manuales, debe buscar «la zona de la oreja izquierda o la parte posterior de la cabeza (espina dorsal)». Pero los soldados de la Yihad también pueden matar con una cuerda («ahogar por la zona del cuello, no existe otra») o con sus propias manos. ¿Cómo? Mediante estrangulamiento, clavando «los dedos en los ojos», tomar «los testículos con la manos, girarlos y tirar de ellos» o apretando «la caja torácica con las manos». En el capítulo de venenos se les explica «los que pueden preparar sin dañar su propia salud», y se refiere una lista que incluye semillas de ricino, veneno de las hierbas del Abrus precatorius («sus semillas son rojas y negras, y las usan las mujeres como rosario durante la oración»), extracto de cicuta, aceite de la planta del Tanj, brotes de papas o envenenamiento con alimentos vencidos.

El epílogo de este capítulo lo conforman los métodos de tortura (física y psicológica): «Arrojarle un líquido contaminado, arrancarle el pelo y las uñas, darle mucha agua o frutos con agua, como la sandía, tras haberle negado comida y bebida. Cuando ha terminado de comer se le atarán las manos y el pene para que no pueda orinar; arrastrarlo por trozos de cristal o metal; drogarlo y narcotizarlo para debilitar su voluntad, retorcerle los genitales con las manos...».

En tanto, «el terrorismo es guerra sucia y vamos a hacerle frente con sus mismas armas», señaló la semana pasada una fuente de la CIA. De modo que los responsables de la agencia han vuelto a poner en circulación una guía de técnicas para matar, que incluye desde asesinatos con las manos hasta el manejo de explosivos.

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