Intendentes fueron la clave de la recuperación radical
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• Margarita Stolbizer, candidata a gobernadora y actual diputada nacional, fue la cara visible del fenómeno que le permitió a la UCR llegar al medio millón de votos, tras el fracaso de Leopoldo Moreau en ese mismo distrito (y en todo el país), en las presidenciales del 27 de abril. Pero, de ninguna manera, puede adjudicársele todo el mérito.
La demostración más cabal de que los caciques municipales, sobre todo los del interior de la provincia, fueron imprescindibles aparece en la performance de la legisladora en su propio terruño. En Morón, municipio donde Stolbizer nació a la vida política y donde todavía vive, la retadora de Felipe Solá sacó 5% de votos. Dicho con mayor crudeza, logró apenas 6.023 adhesiones de sus vecinos.
¿Puede explicarse semejante traspié con sólo decir -tal cual repiten en corrillos locales-que Stolbizer eligió un candidato a intendente con escasa ascendencia en la comuna, como Adolfo Gamarra? ¿O será que los moronenses ya se olvidaron de que Stolbizer ofició desde la concejalía de fiscal del destituido intendente peronista Juan Carlos Rousselot?
• La importancia de compartir la boleta sábana con los jefes territoriales se hace sentir con claridad en los guarismos de varias comunas, dominadas por la UCR.
En Olavarría, jurisdicción de Helios Eseverri, Stolbizer quedó segunda con casi 25% de adhesiones. En Bahía Blanca, a pesar de la caída del legendario Jaime Linares, apenas bajó 5 puntos. Pero mantuvo un caudal que la apuntaló en el promedio. Volvió a acercarse a la cifra de Olavarría en el feudo de Abel Miguel (Junín) con 23%.
En el pago chico del animador Marcelo Tinelli, logró la cima. A 12 puntos de Solá, sumó 35,62% gracias al trabajo del jefe comunal Juan Carlos Simón. Bajó unas décimas en Chascomús, cuna de Raúl Alfonsín, pero compensó con un acercamiento al gobernador reelecto. Juan Gobbi, a cargo del Ejecutivo municipal, resultó decisivo en que la brecha entre 1º y 2º se redujera a 6 puntos. En la costa atlántica, Stolbizer-Bazze celebraron la ayuda de Alejandro Ruau, lord mayor de Mar Chiquita. Ahí la dupla hizo 31%.
A contrario sensu, Gustavo Posse (San Isidro) y Enrique «Japonés» García (Vicente López) parecieron cultivar el corte de boleta para no entrar en colisión con los votantes locales que preferían a Solá. A pesar de que el segundo de Storani era un hombre de Posse, el legislador provincial Roberto Costa, Stolbizer sólo recibió 3,36% de adhesiones en San Isidro (algo menos de 4.400 sufragios) y la papeleta de Diputados apenas 4,71%. Más decoroso, fue el desempeño en Vicente López con 13,76 y un tercer puesto para cumplir.
• Ahora el colmo fue que hasta los amigos de Moreau y Raúl Alfonsín intentaran adueñarse del triunfo. En un insólito comunicado que lleva la firma del Modeso y, entre otros, de los diputados electos Patricia Panzoni y Ricardo Jano, aseguraron ayer que «si fue posible un 14 de setiembre es porque primero hubo un 27 de abril, que significó el inicio de una UCR que, si bien se hizo cargo del fracaso del gobierno de la Alianza, también decidió no bajar los brazos ni ocultarse detrás de una propuesta conservadora, sino presentarse con fórmula propia». Casi una broma para quienes consideran que Alfonsín y Moreau son parte del pasado, tal cual sostiene el propio Costa.




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