17 de julio 2006 - 00:00

Intenta el gobierno que esta semana se aprueben los DNU

Cristina F. de Kirchner
Cristina F. de Kirchner
El gobierno hará un intento esta semana, en medio de las vacaciones que se tomaron buena parte de los diputados, de avanzar con la sanción de los dos proyectos clave que hoy tiene en el Congreso. La decisión implica, por ahora, casi una osadía: reunir en esta época del año suficientes legisladores en el recinto el día miércoles para votar el proyecto que regula el levantamiento de las leyes secretas -una idea que está demorada y mereció un reto de Cristina Kirchner durante uno de sus discursos en el Senado-. En el mismo acto, el kirchnerismo pretende pedir una preferencia para debatir un día después la reglamentación de la Bicameral de control de los decretos de necesidad y urgencia (DNU). Es decir, dos sesiones en una misma semana y en medio del receso invernal.

El mismo día, comenzará en la Comisión de Presupuesto de Diputados el análisis del proyecto que modifica el artículo 37 la Ley de Administración Financiera del Estado, habilitando al jefe de Gabinete en forma permanente a reasignar partidas presupuestarias y modificar el destino entre distintas finalidades -utilizando partidas para obras públicas para financiar gastos corrientes, como sueldos-, para lo que también se lo exime de cumplir con el artículo 15 de la Ley de Responsabilidad Fiscal. A partir de las 10, la comisión comenzará a debatir el tema, con el firme propósito de emitir dictamen para que comiencen a correr los tiempos reglamentarios. De todas formas, ese proyecto no llegaría al recinto hasta el próximo 2 de agosto, cuando hayan terminado las vacaciones.

Es claro que no hay que esperar sorpresas en el resultado final de la votación en Diputados tanto del proyecto de superpoderes a Alberto Fernández como también en la reglamentación de los DNU en ese despacho. Ambas iniciativas serán aprobadas, tarde o temprano, sin modificar una coma respecto de lo sancionado en el Senado bajo la tutela de Cristina Kirchner.

El intento de sesionar el miércoles y jueves de esta semana para convertir en ley la reglamentación del control de los DNU no tiene, de todas formas, el éxito asegurado. El oficialismo necesitará votar «un apartamiento del reglamento», una medida que permite tratar en el recinto un proyecto antes de que pasen los siete días reglamentarios tras su aprobación en comisión, o pedir una «preferencia» para que el proyecto se debata al día siguiente, evitando así tener que reunir una mayoría especial de los dos tercios de los presentes.

De esa forma, el Frente para la Victoria podría habilitar su tratamiento y, haciendo uso de la supremacía absoluta que tiene en esa Cámara en alianza con los ex duhaldistas y neokirchneristas del Peronismo Federal, convertir en ley la reglamentación de los DNU que reclama el Ejecutivo.

  • Debate áspero

    Consiga o no el kirchnerismo llevar a sus diputados al recinto y con eso garantizar no sólo el quórum sino también la mayoría especial para debatir la reglamentación de los DNU -por ser un instituto contemplado en la Constitución nacional debe aprobarse con la mayoría absoluta de los miembros, lo que en Diputados significa reunir 129 votos positivos-, el debate será áspero.

    El radicalismo llegará al recinto no solamente con la oposiciónal tema que viene manifestando en forma orgánica -de la que se exceptúan sólo algunos diputados que responden a los gobernadores de la UCR aliados a Néstor Kirchner-, sino con la reacción acumulada por el debate que mantuvieron en el Senado con la primera dama, tanto en el proyecto sobre DNU como en los superpoderes.

    Ayer el presidente del bloque del Frente para la Victoria en Diputados, Agustín Rossi, alimentó esa ruptura de relaciones que se inició cuando el senador Ernesto Sanz rebatió con dureza los argumentos de Cristina en el debate por los superpoderes presupuestarios y que luego ella contestó provocando la salida de los radicales del recinto.

    «Si quiere debatir lo último que tiene que hacer es levantarse e irse. Esto no se entiendeen ningún lugar del mundo», dijo Rossi. Lo cierto es que la UCR ese día se había mantenido en el recinto escuchando primero el informe de Jorge Capitanich y después las casi dos horas de Cristina Kirchner. De hecho, un radical, el jujeño Gerardo Morales, también había utilizado dos horas para su duro discurso.

    Los senadores de la oposición se retiraron en medio del segundo discurso de Cristina, el que dedicó esa vez no sólo a la prensa sino también a contestarle a Sanz, 45 minutos antes de la votación. Fue cuando no quisieron escuchar más lo que consideraron agravios de la senadora nacional por Buenos Aires. Así, el proyecto enviado por el Ejecutivo salió aprobado por 37 votos positivos y seis en contra, un número que el radicalismo no hubiera modificado.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar