10 de diciembre 2004 - 00:00

Intenta Kirchner un desembarco en Santa Fe

A la distancia, Néstor Kirchner y Carlos Reutemann sellarán hoy una alianza táctica que, luego de la novela de reproches y recelos que los mantuvo enemistados, unificará dos pertenencias políticas que poco tiempo atrás eran incompatibles y antagónicas: kirchnerismo y reutemismo.

Separados por 12.000 kilómetros, Reutemann -que está en Italia- y Kirchner recurrirán a intermediarios para gestar el acercamiento que, de todos modos, no engloba a todas las fracciones que en Santa Fe portan ADN reutemista o kirchnerista.

Sin embargo, la escenificación en el teatro Broadway de Rosario lanzará el primer núcleo unionista entre ambos dirigentes: por Reutemann, un grupo comandado por la senadora Roxana Latorre; por Kirchner, la Corriente Peronista Federal de José «Pepe» Salvini.

• Reutemismo K

Fueron necesarias varias citas privadas entre Kirchner y Reutemann -la última hace dos meses, cuando se discutía la Cuota Hilton- para alisar los resquemores mutuos. Así y todo, ninguno de los dos se subirá hoy a la tarima.

Igual, con la presencia de diputados y funcionarios nacionales -Eduardo Arnold y Luis Ilarregui, entre otros-, y dirigentes santafesinos de rango variado -prometen que asistirá 60% de los jefes locales-, los dos sectores se congregarán desde las 18 ante unas 2.000 personas para gestar el reutemismo kirchnerista, o reutemismo K.

No es una aclaración ociosa: no todos lo reutemistas son pro Kirchner ni, del lado de enfrente, todos los kirchneristas que pululan por Santa Fe reconocen como su jefe indiscutido al ex piloto de Fórmula Uno.

Sirve por eso trazar una hoja de ruta para indicar las diversas parcelas que conviven, en muchos casos a los tumbos, bajo el sello Kirchner, el reutemismo y el PJ en general:

• El reutemismo K está ordenado por
Latorre, senadora nacional de vínculo diario con el ex gobernador y tejió una alianza con la Corriente Peronista Federal de Salvini.

• El peronismo que responde a
Obeid, que mantiene un nexo fluido con Kirchner, desde que fue -siendo diputado nacional- uno de los primeros santafesinos en respaldar la candidatura del santacruceño cuando Reutemann todavía coqueteaba con Carlos Menem. Obeid es, en la actualidad, el jefe del PJ santafesino, pero no participará hoy del acto en el Broadway.

• La Liga de Intendentes que engendró
Juan Carlos Mazzón, edición santafesina de un núcleo similar al que el operador presidencial diseñó en Mendoza, su provincia natal. Mazzón la lanzó para posicionarse y se ganó un enfrentamiento de los reutemistas que quieren «apartarlo» de la provincia.

• Una rama de perfil transversal, cercana a
Luis D'Elía, que coordina el diputado nacional Gustavo Marconatto, hijo del ex intendente de Las Parejas, Angel Marconatto, casi un protokirchnerista.

Marconatto Jr.
llegó al Congreso porque Kirchner medió ante Obeid para que le haga un lugar en la lista de legisladores. Este grupo ataca, sin reservas, al PJ y focaliza sus pullas en Reutemann.

• El transversalismo que encarnan los socialistas
Hermes Binner y Miguel Lifchitz (más o menos) integrados a un eje que incluye al cordobés Luis Juez y al porteño Aníbal Ibarra, y desde hace algunas semanas promotores de un superconglomerado progresista que abarque desde el PJ hasta al economista Claudio Lozano.

Al margen, sin otra pertenencia específica que el PJ, otros cuestionan la cumbre (igual enviarán delegados) de hoy porque, dicen, hizo derrapar un proyecto más ambicioso:
que todo el peronismo, más allá de sus variantes, comparta un acto masivo para desagraviar a Reutemann.

• Origen

Ese mitin, que se planeó para el Día del Militante, tenía su origen en la agresión que sufrió el senador dos meses atrás, cuando un grupo de personas lo atacó al hacerlo responsable de los destrozos que causaron las inundaciones en esa provincia.

Pero cuando se delineaba una cumbre global, panperonista, con 10.000 personas en calle, o un miniestadio, alguien hizo florecer la idea de lanzar un grupo que reúna a
Reutemann con Kirchner. Aquel y éste dejaron hacer, y el desagravio al senador se evaporó, como agua.

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