El gobierno argentino intentará desde hoy cerrar con un enviado personal de George W. Bush el contenido final del documento que firmarán los 34 presidentes que participen entre el 4 y el 5 de noviembre de la IV Cumbre de las Américas que se realizará en Mar del Plata. El embajador que estará hoy en Buenos Aires como representante del jefe de Estado norteamericano será John Maisto, nombrado coordinador nacional de los EE.UU. para la cumbre, y su interlocutor local será el vicecanciller Jorge Taiana. El funcionario argentino tiene para ofrecer, como principales argumentos para cerrar las negociaciones con el gobierno de Bush sobre el controvertido contenido del documento final, tres definiciones concretas: habrá una mención global a la necesidad de continuar negociando el proceso del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), no se incluirá ningún tipo de referencia a la integración sudamericana de tipo «bolivariano» ni condenas a la aplicación de políticas liberales u ortodoxas. Tampoco se hablará en la Cumbre, al menos oficialmente, sobre la intervención de los Estados Unidos a Irak. Maisto también escuchará hoy los planes del gobierno argentino para garantizar la seguridad del evento y coordinar tareas con los agentes que traiga el propio Bush. Bajo estas concesiones, piensan en el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino que el enviado norteamericano avalaría el contenido del documento y se avanzaría en su redacción final.
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La visita de Maisto, que llegó anoche a Buenos Aires, se encuadra en la XI Reunión del Grupo de Revisión e Implementaciónde Cumbres (GRIC), un ámbito de discusión implementado desde la Argentina para negociar de una manera prolija el contenido del documento de la cumbre de Mar del Plata, sin que el debate se desmadre. El principal problema surgió entre mayo y junio pasado, cuando desde la Embajada de los Estados Unidos, que maneja Lino Gutiérrez, hubo inquietud a partir de informaciones obtenidas por esa sede diplomática que hablaban sobre algunos capítulos que se querían incluir en la declaración final y que querían introducir menciones a Hugo Chávez y Fidel Castro. Obviamente, Cuba y Venezuela intentaban incluir en ese documento condenas a los Estados Unidos, lo que llegó incluso a amenazar la presencia de Bush en Mar del Plata.
Por esa razón, desde la Argentina se revitalizó el GRIC, un grupo hasta ahora burocrático, pero que a partir de ese conflicto tomó importancia. En la última reunión del GRIC, realizada en Ecuador, la Argentina garantizó evitar los extremos y se comprometió a un documento de «concertación» y sin condenas especiales a ningún país en particular. Los diplomáticos argentinos suponen que todo fue una estrategia de la alianza Cuba-Venezuela, para que no terminen ellos siendo los criticados en el documento por la vigencia de la dictadura castrista en el primer caso y la falta de «calidad» de la democracia en el caso chavista.
Así las cosas, lo que se resolverá en el encuentro que comienza hoy en la Cancillería argentina en la que Rafael Bielsa inicia hoy una licencia por la campaña electoral, será lo siguiente:
• El lema general se mantiene inalterable. Será «Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática». Por ahora existen dos grupos regionales con posiciones diferentes sobre cómo encarar el problema. Desde el Mercosur (más Chile, Venezuela y Cuba), se quiere avanzar sobre críticas al modelo asistencial y mencionar la necesidad de reducir los subsidios agrícolas como mecanismo para crear empleo. Desde los Estados Unidos (lo siguen los estados centroamericanos, Canadá y México), se busca incluir la necesidad de flexibilizar los mercados laborales y favorecer la libre circulación de capitales para favorecer inversiones. Probablemente la letra final sea una especie de «híbrido» entre ambas posturas.
• Hay acuerdo en la mención de la necesidad continental de combatir la corrupción y el terrorismo. El problema es el contenido de este capítulo. La Argentina le garantizará a los EE.UU. que no se le hará lugar al pedido del eje Cuba-Venezuela, de criticar la invasión norteamericana a Irak como generadora de violencia.
• Habrá una referencia a la necesidad de seguir avanzando en las negociaciones por el ALCA, un reclamo especial de los Estados Unidos. La Argentina aclarará en las reuniones que comienzan hoy que el gobierno de Néstor Kirchner no es enemigo del proceso (como sí lo son Venezuela, que propone un raro ALGA continental, y Cuba), sino que lo que se busca es que los EE.UU. y Canadá acepten incluir en las negociaciones la reducción de los subsidios agrícolas, comenzando por los beneficios a los exportadores norteamericanos. Nuevamente se espera un híbrido en el documento final, pero que incluya la sigla ALCA, lo cual dejaría contento a Bush.
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