7 de noviembre 2000 - 00:00

INTENTAN REDUCIR PUBLICIDAD EN LAS CALLES DE LA CAPITAL

Aníbal Ibarra presentará esta semana un proyecto de ley para restringirla publicidad en las calles de la Capital. Será un código de normas sobreel uso del espacio público destinado a carteles y marquesinas, que en suborrador contiene vetos a distintas modalidades de publicidad.

El jefe porteño creó unadirección general de Espacio Público, que depende directamente de él, en la quenombró a Federico Poli al frente, un estrecho colaborador del hoycavallista Guillermo Francos, y que el jefe porteño conoció en el exConcejo Deliberante. En la oficina de Poli y en el despacho de Ibarrase puntea el articulado de la nueva norma que para empezar eliminará las columnasconocidas como «jirafas», que se emplazan en las aceras con cartelessalientes. Un relevamiento del gobierno de la Ciudad, comprobó que hay 1.700de esos carteles declarados, pero que existen 2.500.

El código pretende «revalorizarlas fachadas», por eso intentará eliminar todo lo que sobresalga de losfrentes, por caso, las marquesinas estarán permitidas sólo para loscomerciantes que son dueños de la totalidad del edificio donde está su negocio,y a cierta altura. Es decir, se impondrá el alineamiento de los carteles conlas fachadas y se establecerá un altura mínima para la instalación de losmismos, a 3 metros.

Reducción

Además se reducirá eltamaño de las llamadas gigantografías, que actualmente están permitidas en unespacio equivalente a una vez y media la altura de los edificios: se limitará apartir de la sanción del código a sólo un tercio de esa relación.

Para imponer esa norma, elgobierno de la Ciudad teme a dos cuestiones: una es que ya anunciaron queserá una ley «muy restrictiva» y consideran que el debate entre los 11bloques que conforman la Legislatura porteña, que debe aprobarlo, será extenso.Por esa razón estudian la posibilidad de suspender por 180 días la concesiónde permisos de publicidad en la calle, que hace diez días contó con un récorden la gestión de Ibarra: alertados por el cambio de modalidad que se producirá,las empresas obtuvieron 300 permisos en sólo 3 días. Los datos sonmanejados por la Comisión de Espacio Público de la Legislatura, que preside elcavallista Atilio Alimena.

Cancelarán permisos

Allí se debate laposibilidad de cancelar los permisos hasta que se sancione el nuevo código depublicidad. El trámite actual de esas solicitudes consiste en presentar elpedido y al mismo tiempo pagar la tasa tributaria que corresponde, aunque luegoel permiso no prospere. «Los anunciantes están tratando de invadir todo elespacio que pueden, porque saben que va a cambiar la norma y así obtienen underecho adquirido», explican los asesores de Alimena, que al mismotiempo sostienen que «en el derecho administrativo, todo lo que signifiqueespacio público es un permiso precario».

El otro problema queenfrenta el gobierno de la Ciudad es la falta de un cuerpo de inspectores quecontrole el cumplimiento de esa norma, que también contempla la reducción a50% de la publicidad en avenidas. Proponen para eso la descentralizacióndel poder de policía en esas cuestiones, lo que significa nombrar inspectoresque estén asentados en los Centros de Gestión barriales, las dependencias delgobierno de la Ciudad que se crearon en principio para la realización detrámites. Quieren que el inspector sea conocido por los vecinos y cuente conuna sede donde pueda recibir reclamos.

La idea de los urbanistasdel equipo de Ibarra es «despejar» al máximo el paisaje porteño, alpunto que limitarán en otra etapa la instalación de refugios de colectivos,para disminuir la contaminación visual.

En la Ciudad habrá másadelante (se planifica para marzo del año que viene) un código general delespacio público, que abarcará todo el uso de las calles y lugares deesparcimiento, desde las mesas de bares en las veredas hasta vendedoresambulantes.

 

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