Para algunos, «nimiedades»; y para otros, «graves irregularidades», los radicales registraron en su interna algunos hechos que empañan el declamado espíritu democrático que los anima. Dejando de lado el reclamo del juez electoral para que se «depuraran» los padrones, algo que no se hizo, por lo menos en los términos exigidos desde la Justicia electoral. Leopoldo Moreau, actual titular del comité de la provincia de Buenos Aires, restó ayer importancia a las quejas llegadas desde el sector que encabezan Ricardo Alfonsín y Melchor Posse.
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«Son nimiedades, boludeces que no modifican nada; que si falta un fiscal o cosas por el estilo», aclaró ante la consulta de este diario, cuando había pasado media hora del cierre de la interna. Desde la Junta Electoral, consultados, afirmaron que no habían llegado impugnaciones. Sin embargo, y a medida que corrían los minutos, había coincidencia en que en Miramar (gobernada por el radical Enrique Honores) y en Lomas de Zamora habían llegado las urnas con sobres adentro (una antigua práctica del siglo pasado que al parecer los radicales no han perdido). Pero no fue lo único. Denunciaron que en Lanús desaparecieron 5 autos de los usados para transportar afiliados y aseguraban anoche que dos dirigentes del sector de Alfonsín-Posse-García, en ese distrito, habían terminado internados. En el interior -Carlos Tejedor-, en un remoto pueblo llamado Cuenca, terminaron todos, en el único local donde se votaba, a trompadas. Una democracia interna muy peculiar, parecida a la vivida por los peronistas en la Capital Federal hace dos años. Informate más
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