30 de abril 2008 - 00:00

Isabel: España no miró atrás

María E. Martínez de Perón
María E. Martínez de Perón
Lo dijo en muchas ocasiones. Lo repitió en noviembre de 2002 en Corfú, Grecia, en una cumbre de la Internacional Demócrata de Centro que entonces presidía: «España estará eternamente agradecida a la Argentina por su solidaridad bajo el gobierno de Perón», al aliviar sus penurias de posguerra. Seguramente aquel comentario del ex presidente español José María Aznar, de él se trata, era un homenaje a la presencia del Partido Justicialista en esa Internacional, de la cual ahora Néstor Kirchner lo quiere retirar para llevarlo a otra, la Socialista, compuesta por fuerzas hostiles a un peronismo difícil de entender desde perspectivas teñidas de marxismo.

  • Reclamo político

  • La gratitud española se ha vuelto a expresar en el rechazo de su justicia al pedido de extradición de la ex presidente de la Nación y viuda del fundador del justicialismo, María Estela Martínez de Perón, formulado por jueces argentinos. El pronunciamiento de la Audiencia Nacional española pone al descubierto el carácter político de estos requerimientos. Destacando que se trata de hechos cometidos hace más de treinta años, la resolución expresa que «se hace difícil comprender tanto retraso», y recuerda que los decretos contra el «accionar de la subversión», absurdamente invocados como prueba de la responsabilidad del gobierno de entonces en la represión ilegal, ni siquiera fueron « firmados por la reclamada», sino «por otros miembros del gobierno contra los que no consta que se hayan seguido causas penales». Es el caso de Antonio Cafiero, Carlos Ruckauf e Italo Luder, cuyas firmas están estampadas en esos decretos.

    Si alguien creyese que se trata de una actitud privativa de la derecha española, vale recordar los dichos del principal referente del socialismo español, Felipe González, en abril de 2001. Respecto a quienes promovíanla injerencia judicial española en nuestro país, dijo: «Me siento atenazado por la vergüenza de haber visto a algunos españoles dando lecciones de democracia en estos países». Y explicó: «Nosotros decidimos no hablar del pasado. Si lo tuviera que repetir, lo volvería a hacer. (Es decir) que me parece satisfactorio, en términos históricos, el saldo de nuestro modelo de transición para la convivencia en libertad de los españoles».

  • Conciencia

    España parece demostrar así tener más conciencia histórica que algunos miembros del actual gobierno, ampliamente merecedores de los calificativos que Perón les daba a los líderes de la Tendencia en la cual dicen haber militado: « apresurados y desagradecidos».

    España parece expresar también mayor agradecimientoal fundador de un movimiento de cuya estructura partidaria se han apropiado hoy los mismos que habilitan la persecución a su viuda. En enero de 2007, al conocerse el procesamiento de Isabel, el ex presidente de la nación y actual del PJ hablaba por boca de su ministro del Interior: «Cuando (Kirchner) dijo que no dejaba sus convicciones en la puerta de la Rosada y que no iba a haber pactos de impunidad con nadie, comprendía a todos, también a la señora de Perón». Y su canciller, Jorge Taiana, comunicaba que cursaría los exhortos «con la urgencia (¿?) del caso».

    Compárese esto con la actitud del oficialismo cuando otro juez argentino pidió a España la extradición de Mario Eduardo Firmenich. El gobierno se expresó en esa ocasión a través de las ONG oficialistas de derechos humanos en una cerrada defensa del jefe guerrillero, aunque un jurista como Luis Moreno Ocampo sostiene que también los crímenes de la guerrilla pueden ser considerados de lesa humanidad.

    A tono con la iconoclasia actual, el vicepresidente del nuevo PJ es el mismo jefe sindical «ortodoxo» que dejó en San Vicente el féretro de Perón, librado al accionar de un grupo de vándalos.

    ¿Dirá algo la flamante cúpulajusticialista sobre todo esto? La Audiencia Nacional española les acaba de brindar una magnífica oportunidad para pronunciarse.
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