23 de julio 2001 - 00:00

Jefa del PJ busca paz Béliz-Scioli

PJ porteño define esta semana si habrá lista de unidad que mezclaría a Gustavo Béliz, Irma Roy, Daniel Scioli y el sector de empresarios y sindicalistas que impulsa al farmacéutico Pablo Challú.

Un traspié en el manejo de los cronogramas de la interna, hará que a más tardar el jueves se resuelva si existirá una única boleta con el sello del PJ en el cuarto oscuro de octubre, internas -poco probable a esta altura-o un surtido de listas como ocurrió en la votación de 1999, la peor derrota peronista en el distrito con 1,8% de votos. La misión de esa comunión de candidatos a senadores y diputados nacionales está en manos de la nueva interventora, Ana María Mosso. La mendocina se reunirá hoy con Gustavo Béliz para sondearlo en la idea de hacer una lista de unidad que evite la interna. La propuesta de la legisladora es que el PJ recupere el caudal de votos que tuvo Eduardo Duhalde en la Capital, 24%, contra el magro resultado que sacó Raúl Granillo Ocampo como candidato a jefe de gobierno.

Para su estrategia cuenta con encuestas que benefician en primero lugar a Roy (ésta ahora se postula como diputada nacional y presidenta del partido junto a Béliz-senador), más abajo Béliz y a dos puntos de éste Scioli. « Sólo una boleta que los lleve a los tres podría garantizar la posibilidad de una banca en el Senado para el PJ», aseguran algunos de la lista de unidad. En otras palabras, intentan decirle a Béliz, recientemente afiliado al peronismo para disputar la candidatura a senador, que si en octubre corre otra vez por fuera del PJ con su partido vecinal Nueva Dirigencia, Scioli hará lo mismo y se expone a una tercera boleta peronista que dispersará la suerte para todos.

Ecuación

Béliz, quien desde agosto del año pasado está sin cargo (perdió como postulante a vicejefe de la Ciudad de Domingo Cavallo y se quedó sin banca en la Legislatura porteña) comenzó a digerir esa ecuación, en la que se suma que peronistas que lo acompañan piensan en un «barajar y dar de nuevo» si no hay elección interna que lo consagre al ex diputado porteño. Es decir, podrían restarle apoyo, aun cuando la actriz que lo secunda se mantenga firme en la boleta y ante el compromiso con Carlos Ruckauf, padrino del acuerdo Béliz-Roy para desplazar al menemismo en la Capital.

Los plazos que llevarían a una interna dentro de 12 días no concuerdan con ningún calendario pautado por la carta orgánica partidaria, y el temor a realizarse el 5 de agosto como está previsto o el 12 de ese mes, es que después de la compulsa cualquiera pueda impugnarla por ese cronograma, que sufrió ya más de cinco suspensiones y no encaja en ningún calendario electoral.

El belicismo presentó un recurso ante la jueza María Romilda Servini de Cubría para que obligue a Mosso a reencauzar el proceso de la interna y normalización partidaria, pero la oportunidad estaría fuera de las intenciones de la interventora que ya no puede modificar lo hecho, como ocurrió con la inscripción de boletas sin respetar el lapso entre la fecha de la interna.

La diputada espera terminar la ronda de consultas el miércoles, cuando estén en la Ciudad los gobernadores peronistas con los que se mantiene en una única sintonía: que el PJ porteño remonte el caudal de votos porteños como base para el año 2003. La interventora reemplaza al sanjuanino
Jorge Escobar, quien renunció ante la imposibilidad de llamar a internas cuando Servini de Cubría las había suspendido por segunda vez y tiene el mandato del Consejo Nacional de priorizar un acuerdo en función del resultado de octubre.

Además de Béliz y Scioli, otra boleta que recuperó chances es la del sector grossista que integran Challú con el sindicalista Omar Viviani y el apoyo de la CGT rebelde de Hugo Moyano. Esta boleta aspira más a conquistar la sede partidaria que a una banca en el Congreso. Por eso una solución que se ensaya es formular a una nueva convocatoria electoral casera para marzo, sólo para dirimir autoridades partidarias.

El otro problema que afrontan
Mosso y los apoderados de las listas es que la deuda que mantiene el PJ porteño, cerca de $ 1.500.000, mantiene la caja en rojo, con la imposibilidad de contar con recursos suficientes para hacer la elección interna en agosto más allá de las discusiones estratégicas y judiciales que están en danza.

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