La jugada de "Cacho" y "Leo" pone pimienta a una agitada primavera judicial con la mira en la reforma

Política

Bruglia y Bertuzzi al Contencioso, fuero que reniega de haber sido incluido en la fusión de tribunales del Gobierno, pero que espera señales de vida de sus pliegos. Todo termina en la Corte, que mira al Consejo de notables y (por ahora) guarda fallos de impacto en "caja". Para desencantados, todo es rencor.

“Acá no vengan a buscar nada”. El mensaje silbó como una bala desde un despacho muy cercano al poderoso camarista del fuero Contencioso Administrativo Federal, Sergio Fernández, a algunos de los 38 jueces “marcados” por el Consejo de la Magistratura por traslados irregulares que tanteaban la suerte de una eventual demanda. Eso fue días antes de que el Gobierno presentara la reforma judicial que -según estaban informados en esos pasillos- no iba a incluir el capítulo de fusión entre ese fuero y el Civil y Comercial Federal. Pero finalmente quedaron dentro del proyecto, algo que hizo ruido. Hacia allí se dirigieron Leopoldo Bruglia y Pablo “Cacho” Bertuzzi, bien asesorados por el abogado constitucionalista Alejandro Carrió con un amparo para aferrarse a la Cámara Federal que además busca congelar cualquier movimiento del Ejecutivo y el Senado para que sus pliegos no sean remitidos a un acuerdo que no obtendrán. Su suerte es una incógnita pero el pleito terminará seguro en la Corte Suprema, algo que cronológicamente podría coincidir con el veredicto del Consejo Consultivo respecto de la Corte. Podría ser un escenario dramático.

El Contencioso Administrativo hace silencio pero busca que la fusión se trabe en el Senado. El Gobierno por otro lado, guarda bajo la manga reenviar los pliegos de jueces de ese fuero para los que hizo un “recall” apenas desembarcó. Analía Conde, Roberto Furnari, Enrique Alonso Regueira y Macarena Marra Giménez son los candidatos que estuvieron al borde de lograr aprobación antes que eclosionara la negociación entre el macrismo y Miguel Ángel Pichetto como representante del PJ, previo a su salto amarillo. La quinta postulante es ajena al riñón de la propia Cámara por lo que sus chances menguan. El Ejecutivo dilata definiciones sobre cuándo y cómo completará esos estratégicos tribunales pero pueden ser moneda de cambio. Hubo otro mensaje que pasó desapercibido con el entuerto Vicentin. El DNU que dictó Alberto Fernández desde el sillón presidencial de Casa Rosada para disponer la intervención pasó de un “smash” a ser ponderado por el juez contencioso administrativo de Reconquista. El Gobierno lo dio de baja antes de que el magistrado lo hiciera. Porque Dios está en todas partes pero atiende en la cámara contencioso de Capital Federal.

“Cacho” y “Leo” como se conoce a los magistrados de la Cámara fueron a la batalla, no solo en lo administrativo, sino también echando mano de todos los fallos que puedan percutir: ejemplo de ello fue el viernes cuando confirmaron después de un año los procesamientos en la causa Agosto SA. El título es lavado de dinero, pero el corazón de la causa son 5 camiones alquilados a precios de mercado y con cheques bancarizados. Si le sale bien, será el segundo favor que coseche Bertuzzi. El primero lo obtuvo del kirchnerismo cuando pidió pasarse del Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata al N°4 de Comodoro Py. No soportaba a su entonces compañero, el exjuez Carlos Rozanski. Bruglia podrá presumir el record de no haber atravesado un concurso en su carrera. Llegó al TOF 4 en 1993, previa instauración del Consejo de la Magistratura que llegó con la reforma constitucional. Rindió frutos el haber encabezado la Dirección de Sumarios en el Ministerio de Salud y Acción Social que comandaba en los 90 Eduardo Bauzá. Fue el abogado que se encargó de un escándalo con una presunta estafa con guardapolvos durante el incipiente menemismo.

Al principio del mandato el presidente recibió un mensaje desde una vocalía de la Corte con luz verde para la eyección de ambos de la Cámara. El tiempo hizo estragos en la estrategia y ahora el Senado debe maniobrar cuidando los efectos colaterales: entre la decena de jueces cuyo pliego se remitió está el de la jueza con competencia electoral de Misiones María Verónica Skanata, a quien estima el proyecto político de la Renovación misionera, aliado táctico del oficialismo. Su traslado data de la etapa kirchnerista. Lo mismo con la impecable jueza chaqueña Zunilda Niremperger, encargada de resonantes investigaciones y con vía libre por parte del gobernador Jorge Capitanich. El amparo del tándem Bruglia-Bertuzzi pide básicamente que el Ejecutivo y el Senado queden como “estatuas” en lo que a ellos respecta.

En el medio se disparan todo tipo de especulaciones respecto a la Corte y los 120 días por delante hasta que se defina cómo se pronuncia la comisión. No hay clima bélico y ese mensaje fue recibido en despachos oficiales. Sin embargo, habrá fallos. Hasta ahora, ninguno que para rayarle el auto al Gobierno golpee en las “cajas”, que es lo que verdaderamente importa al poder. ¿Podría ser el reclamo de la coparticipación de Santa Fe el primero? Difícil. De hecho los socialistas se preguntan por qué Omar Perotti no acampó en Talcahuano 555 para lograr hacerse de fondos frescos en un fallo al que solo le hace falta calcular los decimales. “Si nosotros nos enteramos por la TV, ustedes también”, es la lacónica respuesta que se llevan del cuarto piso ocasionales intermediarios respecto del estado de la relación interpoderes.

La reforma judicial terminó metiendo más ruido adentro de tribunales del que se preveía. El proyecto fue ultimado en el despacho presidencial, pero las principales espadas jurídicas del Gobierno lo desconocieron cuando vio la luz. Eso generó el primer desconcierto en la defensa pública de su articulado. Gustavo Béliz fue uno de los primeros en correrse del reflector. Sin estar ultra entusiasmada con el plan, Cristina de Kirchner envió a sus propias huestes a apuntalarlo. Si la idea inicial era anular la influencia de los servicios de inteligencia en la justicia, la fusión con el penal económico no pareció hacerle honores. En Comodoro Py celebraban la chance de compartir ahora la competencia sobre contrabando, presea invaluable. Para el Penal Económico la posibilidad de tener roce con la política fue su principal atractivo. De todas formas hubo desencantados: en los prolegómenos, jueces federales que habían tenido conversaciones al más alto nivel quedaron disconformes con lo que terminaron viendo del proyecto que, al parecer, no se ajustaba a esas conversaciones reservadas.

La reforma va a ser atacada en lo técnico, donde hay contradicciones. ¿Puede la Casación “ordinaria” escoger jueces subrogantes para juzgados que nunca tuvieron un titular? Más allá de que esos subrogantes aterrizarán en secretarías completas que reportan a otro juez de ADN Comodoro Py, el interrogante es si la sonora posición en contra de la reforma de la Cámara del Crimen no es también la de la Casación ordinaria. Sigue sin enmendarse el error de mantener una única Casación Federal que hará de cuello de botella. Le van a entrar por aspectos técnicos a la reforma. Y en una extensión a los cuestionamientos que dirigieron al abogado Carlos Beraldi, la mira va a apuntar al flamante coordinador Fabián Musso. Percutirán en su rol como abogado en la primera causa por enriquecimiento ilícito que enfrentaron Néstor y Cristina Kirchner. En sigilo y conforme avance el trámite en el Congreso aflorarán “mini-causas”. Políticamente, la lectura va a ser que se oponen porque se oponen. Pero la arquitectura técnica de la reforma ofrece flancos libres.

Sonó extraño que los jueces –sobre todo los más inquietos en la Junta de Presidentes de Tribunales- agendaran para esta semana dos reuniones. La primera, de lo más habitual con la ministra de Justicia Marcela Losardo. Pero la segunda será con la titular de la AFI Cristina Camaño. ¿Jueces y AFI?

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