18 de agosto 2006 - 00:00

Jura relámpago, y sin dar excusas, de nueva ministra

Retrato de familia, y sonriente. Néstor Kirchner presenta asu hermana en la rentrée como ministra de DesarrolloSocial; festejan el senador José Pampuro -que querríaseguir el mismo destino de la santacruceña y regresar a unministerio- y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Retrato de familia, y sonriente. Néstor Kirchner presenta a su hermana en la rentrée como ministra de Desarrollo Social; festejan el senador José Pampuro -que querría seguir el mismo destino de la santacruceña y regresar a un ministerio- y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Siete minutos duró el acto de asunción de Alicia Kirchner. Sonriente y distendida, juró otra vez como ministra de Desarrollo Social, cargo desde el que apuntalará la reelección de Néstor Kirchner, y su propia postulación para la gobernación en Santa Cruz.

Un grupo reducido de invitados, en el Salón Sur de la Casa Rosada, poco después de las 10, acompañó el retorno formal -porque nunca dejó de ser una ministra a la distancia- de la hermana Alicia al control de las políticas sociales.

La recepción por su retorno al gabinete no alcanzó para tapar las críticas por su zigzagueo institucional de Alicia que en diciembre pasado asumió como senadora, tras dejar Desarrollo Social, ministerio al que ahora regresa para en 2007 ser candidata en Santa Cruz.

«No tengo tiempo para responder esas cosas», gambeteó ayer Alicia esos reproches. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fue el encargado de recitar el libreto oficial sobre ese punto. «Debía terminar la gestión» que inició en mayo de 2003, cuando su hermano asumió como presidente.

«Fue elegida por el pueblo de Santa Cruz para representarlo, pero es parte de un gobierno que en este momento la necesita para terminar esta gestión», dijo el ministro antes de elogiar a Alicia como «una de las mayores conocedoras del problema social en la Argentina».

Excepto su cuñada, Cristina Fernández, la primera línea del gobierno asistió ayer en la reasunción de la ahora ex senadora:junto con Kirchner se mostró todo su gabinete, el vice Daniel Scioli y el titular de la Cámara de Diputados, el bonaerense Alberto Balestrini.

Sólo precedido por el anuncio del locutor, la ceremonia fue breve y sin discursos. Tras la lectura del Decreto 1.068, la santacruceña juró por «por Dios y por la Patria, y sobre los Santos Evangelios». Luego se abrazó con Kirchner y, segundos después, se dedicó a saludar a los presentes.

En las pocas palabras que cruzó con la prensa, Alicia reforzó la postura del gobierno sobre las políticas sociales al reiterar que en esa área, como viene ocurriendo, los piqueteros K tendrán un alto nivel de incidencia y participación.

  • Participación

    «Vamos a dejar que las organizaciones sociales participen con el propósito de que se logren los mejores proyectos», aseguró. Como se sabe, varios jefes piqueteros, entre ellos, Jorge Ceballos, del Movimiento Barrios de Pie, ocupan cargos en Desarrollo Social.

    El regreso de Alicia, orientada a devolver al área social un ritmo que, confiesan, había perdido con la llegada de Juan Carlos Nadalich, permitirá, además, calmar las disputas cruzadas en esa cartera, donde conviven caciques piqueteros y políticos de orígenes diferentes.

    «Con Alicia, todo vuelve a la normalidad, porque todos se alinean», graficó ayer un funcionario el impacto de la presencia de la ex senadora que nunca dejó de estar al tanto de los temas de Desarrollo Social, pero, aun invisible, el ministro formal era Nadalich.

    El saliente, en tanto, quedará como segundo: será secretario de Gestión y Articulación Institucional, oficina que había sido dejada estratégicamente vacante pensando en el retorno de Alicia al ministerio, movimiento que este diario anticipó el 30 de marzo pasado.

    «No me siento como un fusible, sino como una persona que puede desempeñar tareas en distintos lugares», dijo Nadalich y descartó que, como se evaluó hasta dos meses atrás, se fusionen Desarrollo Social y Salud. Esa opción fue analizada, pero luego se descartó.

    El más afectado por esa eventual fusión, Ginés González García, ministro de Salud, evitó opinar sobre ese punto. «Hay que preguntarle al Presidente», dijo.

    Inevitable, también lanzó dos parrafadas de respaldo a la ministra. «Alicia nunca se había ido del todo; siempre la fuerza y la experiencia de ella potencian toda la acción social dentro de lo que trabajamos, que trabajamos todos juntos con programas coordinados», contó para oficializar lo obvio: que la santacruceña nunca dejó de ser ministra.

    También respondió las críticas sobre la campaña permanente. «Si campaña es hacer todos los días, la verdad es que nosotros siempre estamos en campaña.»
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