24 de abril 2003 - 00:00

Justicia contra reloj por riesgo de acefalía

El peronismo ya dio como un hecho que existirá una segunda vuelta electoral y para eso está preparando la complicada ingeniería jurídico-parlamentaria necesaria para realizarla. Por eso ayer se terminó de aprestar en el Congreso la convocatoria -se mantendrá en suspenso hasta el resultado oficial del próximo domingo- a la Asamblea Legislativa que deberá proclamar las fórmulas que ingresarán al ballottage. La maraña constitucional que dejó como herencia la convocatoria electoral en combinación con la reforma a la ley de acefalía obligará ahora a aceitar al máximo los sistemas de transmisión del mando presidencial para no caer en una ausencia de poder.

Por lo pronto no existe en el país experiencia sobre una segunda vuelta. El último ballottage debió realizarse en las elecciones de 1973, cuando la fórmula Cámpora-Solano Lima no alcanzó el porcentaje suficiente en primera vuelta, pero se suspendió ante la renuncia de la fórmula Balbín-Gamond que había obtenido el segundo lugar. No hubo después necesidad de apelar a ese mecanismo ya sea porque no estaba contemplado o porque Carlos Menem en 1995 superó el porcentaje establecido en la Constitución reformada.

El mecanismo a aplicar es simple, el problema son los tiempos ajustados que fijó la convocatoria electoral.

La Asamblea Legislativa que deberá proclamar las formulas que irán al ballottage ya está prevista para el 7 de mayo. Para ese momento la Junta Electoral Nacional debe comunicar al Senado los votos alcanzados por todas las fórmulas identificando el primer y segundo lugar. Y además debe notificar por escrito a las fórmulas para que ratifiquen si concurrirán al ballottage. Aquí surge el primer problema ya que la Justicia tiene un plazo para hacer esto de 10 días hábiles a partir de las 48 horas de cerrada la elección.

• Comunicación

Cualquier impugnación presentada debe resolverse en ese plazo, pero la jueza electoral deberá hacer la comunicación antes del vencimiento si se quiere llegar a tiempo para la segunda vuelta.

Con esa información el Senado recién entonces llama oficialmente a la asamblea de proclamación de las dos fórmulas y habilita el ballottage. Lo hace mediante una asamblea similar a la que proclamó presidentes a
Adolfo Rodríguez Saá y a Eduardo Duhalde.

Todo el esquema debe estar listo antes del 18 de mayo y aquí conviene recordar que los plazos de esta elección juegan de manera más terminante que en una elección común. El esquema se repite luego para la proclamación de quién gane en la segunda vuelta. La Justicia tiene el mismo plazo para comunicar el resultado de la elección y solucionar cualquier impugnación que se le presente. Otra vez, ese plazo deberá acortarse a una se-mana si se pretende que el electo asuma el 25 de mayo.

Y es que este proceso electoral se realiza bajo la sombra de la ley de acefalía y la renuncia anticipada -sin vuelta atrás-de
Duhalde. Es decir, no importa la demora que se produzca el próximo 25 de mayo, Duhalde deja de ser Presidente y para ese momento debe estar proclamada la fórmula presidencial que surja del posible ballottage.

Ese día, de acuerdo al artículo cuarto de la ley de acefalía,
Duhalde debe ser reemplazado, de existir, por un presidente y vice electos o de lo contrario lo hará un senador, diputado o gobernador designados por otra Asamblea Legislativa. El 25, entonces, la Asamblea deberá proceder sin cometer un solo error.

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