Kirchner arrima a intendentes sin mediación de gobernadores
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Néstor Kirchner, junto a Felipe Solá y Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela y titular de la FAM, a través de la cual se crearán «ligas de alcaldes» en todas las provincias.
Para fin de año, las ligas deberían estar activas en más de la mitad de las provincias. Es el plan de la FAM, donde conviven Pereyra, Daniel Peretti (UCR-Porteña-Córdoba), el sobischista José Luis Massone (El Chocón-Neuquén) y Osvaldo Bottero (PJ-Oncativo-Córdoba).
«El objetivo es fortalecer el municipalismo y darle una vía institucional» es el libreto que recita Pereyra. No logra con eso que varios gobernadores -tanto del PJ como de la UCR- lo interpreten como un proceso sin riesgos para sus dominios territoriales.
¿Cuál es el temor? Que, por ejemplo, el foro sirva como plataforma electoral y de exposición a un intendente enfrentado con el gobernador. En el verticalismo provincial, cualquier surgimiento huele a desafío.
Algo es cierto: vía los foros, los intendentes podrían tener un paraguas político ajeno a los gobernadores, que se traduciría en nexos puros con la Casa Rosada por medio de la FAM. Sería, en rigor, formalizar la tarea que hacen ahora Julio De Vido y José López.
La precaución de Pereyra al detenerse a aclararles a los mandatarios que las «ligas de alcaldes» no implican un avance sobre las jefaturas provinciales, explica el temor de las provincias: Kirchner no sólo seduce gobernadores; ahora también intendentes.
En rigor, luego de capturar uno por uno a mandatarios díscolos del PJ -sólo los Rodríguez Saá se resisten en público, aunque no rompen el diálogo en privado-, el patagónico enfocó hacia los gobernadores del radicalismo, botín que cree que tiene al alcance de la mano.
De hecho, días atrás, Zamora (Santiago del Estero), Julio Cobos (Mendoza), Arturo Colombi (Corrientes), Miguel Saiz (Río Negro) y Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca) pactaron con Kirchner una agenda de trabajo, eufemismo que debe interpretarse como un acuerdo político.
Ambos procedimientos no están desvinculados. Los radicales -y algún peronistaadvirtieron que el desembarco kirchnerista en sus provincias avanzaría de su mano y, ante la negativa a confluir hacia Kirchner, le «coparían» las bases. Es decir: los municipios.
Fue, por ejemplo, el planteo que Arturo Colombi les hizo a sus pares radicales en el verano, cuando sugería avanzar rápido hacia un entendimiento con el gobierno. «O lo hacemos nosotros o se llevan uno por uno a los intendentes», advirtió, preocupado, el gobernador.
El tiempo le dio la razón. Aunque están en proceso de acercamiento institucional con el gobierno, Kirchner igual habilitó el armado de las ligas de intendentes. Puso, igual, como condición que no funcionen como usinas de complot contra los gobernadores.




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