29 de marzo 2007 - 00:00

Kirchner carga sobre tres intendentes

Luis Patti
Luis Patti
Sobre Luis Patti descargó el arsenal oficial y volverá a hacerlo. Con Aldo Rico pactó una tregua en tanto el ex carapintada se mantenga lejos de los flashes. A Alberto Groppi, el menos conocido de los tres, hace tiempo le quitó el escudo protector.

El ex policía Patti, el ex militar Rico y el ex «comisionado» Groppi integran, con matices, un club sobre el que Néstor Kirchner planea avanzar en octubre blandiendo una agenda puntual: los derechos humanos. Sobre los tres pesan sospechas y acusaciones.

Se trata, claro, de tácticas: el kirchnerismo, donde flotan múltiples divergencias, pretende tomar el control de esos territorios que considera emblemáticos no por lo que representan en sí mismo sino por la carga política de los jefes locales.

Son tres casos particulares:   

  • San Miguel. Ese distrito está gobernado por Oscar Zilocchi, riquista que heredó la butaca de alcalde de Rico, que presidía el PJ local, cargo que también le dejó al intendente. La herencia familiar reposa en María del Carmen Rico, «Manola», diputada que luego de algunos devaneos se asentó, finalmente, en el bloque Peronismo Federal. Rico está replegado y su sector apoya a Zilocchi, que busca su reelección, alternativa que floreció cuando vía Estela Prunoto, senadora del FpV, el jefe comunal logró la amnistía de la Casa Rosada, luego de haber apoyado a Chiche Duhalde en 2005. Prunoto, que fue concejal en los agitados días de José de Luca, luego pasó por la Alianza antes de desembarcar, de la mano de Jorge Pérez, en las playas del kirchnerismo. Hoy, con tono de leyenda, se dice que Prunoto responde a Francisco Larcher, el señor 8 de la SIDE. Paradojas del pankirchnerismo: Zilocchi y Prunoto aparecenaliados. Enfrente, en tanto, se para otro sector K, con terminales en La Plata: el que ordena Franco La Porta, de Loterías, que festejó en octubre de 2005 y ahora, como en 2003, postula a Joaquín de la Torre como alcalde.

  • Equilibrista

    Otro puñado de anotados, entre los que aparece el periodista Oscar Otranto, orbitan entre los dos candidatos centrales: Zilocchi y De la Torre. Frente a esa dualidad, Kirchner aplicará en San Miguel el sistema de colectoras: tanto el PJ, que postulará a Zilocchi, como el FpV que nominará a De la Torre, irán colgados de la boleta nacional que encabezará un Kirchner. Equilibrista, cuando Solá visite hoy el municipio respetará el protocolo de saludar al alcalde pero también hará ranquear a De la Torre, su preferido. ¿Por qué no desplegará la Casa Rosada su aparato contra Zilocchi?: quizá el riquista tenga bastante que agradecerle a Larcher.   

  • Escobar. El mano a mano de San Miguel aparece más difuso en Escobar, donde hay, al menos, tres sectores en disputa. El calor, sin embargo, y en ese caso sin dobleces ni perdones, se producirá si, como se presume, Luis Patti decide intentar tomar el control de la alcaldía local luego de que el actual intendente, su antiguo socio, el ex socialista Silvio González, abandonó el PAUFE. En teoría lejos de Patti, González quiere su reelección y el pattismo, por ahora, amaga con lanzar a Sandro Guzmán, secretario de Gobierno del municipio, pero todo indica que al final, a pesar de haber anunciado que competirá por la gobernación, Patti peleará la intendencia. Allí la oferta K parece del staff de una comedia de Sofovich: por el Movimiento Evita se anota «Paco» Fernández de Rosa, que debutó a los tumbos en la política con el caso Gerez; con respaldo de Compromiso K se lanzó Raúl Biagoni, más conocido como Larry de Clay, humorista de Tinelli. Sobrevolando, a la espera de que la convoquen, aparece Cristina Alvarez Rodríguez, sobrina nieta de Evita, que es motivo de interrogantes: ¿cómo hace para convivir con su esposo Miguel Angel Cubero, secretario de Turismo de Solá, si éste se postula para intendente en San Martín mientras a ella la promueven para Escobar? Salvo que prime una política de camas separadas.   

  • Esteban Echeverría. El tercer caso es, por estas horas, el más caliente: Alberto Groppi es un vecinalista con más de 10 años como intendente pero que, a su vez, había tenido un ensayo entre 1979 y 1983 como «comisionado» -así se llamaba a los intendentes que designaba el Proceso- del distrito que, por entonces, abarcaba también Ezeiza, zona crítica en materia de desapariciones según consta en el informe de la Conadep. Pero Groppi integra, en la actualidad, el universo de intendentes ligados a Felipe Solá y fue, de hecho, uno de los primeros que se alió con el gobernador cuando éste decidió desafiar a Duhalde. Solá lo mantiene entre sus aliados predilectos: de hecho, sobre la hora -para subsanar un teórico error de Florencio Randazzo a la hora de cursar las invitaciones-, el gobernador agregó a Groppi entre el grupo de intendentes que el lunes se reunió con Daniel Scioli en La Plata. Desde hace algún tiempo se despliega una dura campaña que menciona centros clandestinos de detención en los 70 y principios de los 80, al punto que se menciona la Comisaría Primera de Echeverría, que, se afirma, integraba el llamado Circuito Camps. Sobre esa «debilidad» del alcalde el kirchnerismo trata de encontrar un candidato único entre los varios anotados, entre los que parece tomar distancia Fernando Gray, protegido de Alicia Kirchner. Hay otros, entre ellos el randazzista Marcelo Simonetti, y el peronista ortodoxo Alberto Dodero.
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