Kirchner contra herencia de Duhalde (tardó 2 años)

Política

Néstor Kirchner desenfundó ayer, con dos años de demora, el argumento de la «herencia maldita» recibida de Eduardo Duhalde al asumir la Presidencia. En otro rabioso acto de campaña en territorio bonaerense, junto a Felipe Solá e intendentes del conurbano como Alberto Balestrini, el Presidente introdujo nuevos productos en su raid proselitista. Por primera vez se hizo acompañar por su esposa, la senadora Cristina Fernández, que encabeza la lista del oficialista Partido para la Victoria a senadores nacionales por Buenos Aires. La legisladora con banca en tránsito de Santa Cruz a Buenos Aires se sentó junto a los funcionarios que acompañaron a la comitiva que llevó el Presidente a Balcarce pero no participó con discursos del acto.

La otra novedad fue el torneo verbal que protagonizó Kirchner con el intendente local, Carlos Erreguerena, un dirigente identificado con el duhaldismo, a quien el Presidente le dedicó varios párrafos del discurso en los que procuró responder frases contundentes del alcalde sobre la necesidad de no usar la gestión con propósitos de campaña. Erreguerena se quejó antes y después del acto de que el gobierno nacional y el provincial le han recortado fondos para la intendencia en represalia por su militancia duhaldista, algo que Solá insiste en negar.

«Me entregaron un despacho y unas llaves de una Argentina prendida fuego, se trató de llegar a las elecciones como se pudo, pero no se solucionó ninguno de los problemas fundamentales del país», fue la frase más dura que tuvo Kirchner contra Duhalde. Es la primera vez que el Presidenteecha mano de la descalificación tópica que suelen hacer todos los funcionarios sobre sus predecesores, especialmente cuando les deben algún favor, por caso para haber llegado a la silla en la que quieren prosperar. Por cierto, Kirchner no dijo nada sobre los cuatro ministros que heredó hasta el día de hoy de Duhalde, ni tampoco del compañero de fórmula Daniel Scioli, otra herencia del ex presidente.

No quedaron allí las críticas, que avanzaron hacia la persona de Duhalde. «Terminemos
con la hipocresía, de que me retiro, que no me retiro, que vengo, que no vengo, porque la Argentina ya no puede depender de nadie más. Hay que terminar con las individualidades», disparó el Presidente. Este argumento lo había adelantado el miércoles Rafael Bielsa, el hombre que cree - a diferencia de Cristina Fernández- que Duhalde no es un mafioso. Como si fuera un modelo en el cumplimiento de la campaña empeñada, Kirchner levantó esa promesa de su antecesor de retirarse del oficio como si fuera una afrenta de Estado; en las próximas horas los duhaldistas seguramente publicarán un largo listado de los dichos incumplidos del Presidente, seguramente comenzando con los elogios de campaña que hiciera Kirchner en 2003 sobre el santiagüeño Carlos Juárez, a quien después intervino e intentó meter preso.

¿Por qué debió cumplir su palabra
Duhalde? Según Kirchner -que está en la política rentada desde 1983- para que «aquellos que hicieron de la política una práctica profesional vuelvan definitivamente a sus casas», El resto de las palabras de Kirchner desde el palco transcurrieron por los temas ya conocidos -defender la campaña permanente, las críticas a la administración Menem, la reivindicación de la reapertura de causas a militares, las invocaciones a «recuperar la dignidad», el «síganme» de todos los actos- pero lo más importante fue el torneo verbal que protagonizó con el intendente Erreguerena, a quien mencionó en varios párrafos.

Esta puja pasó inadvertida para los observadores llegados de Buenos Aires pero no a los locales, conocedores de una trama que aquí se explica:

• Erreguerena es intendente de Balcarce desde 2003, cuando asumió en nombre del duhaldismo y desplazando finalmente al intendente perpetuo de esa localidad, el agrónomo Luis «Patón» Pérez, que ocupó la silla durante 12 años. Pérez militaba en ese momento cerca del menemismo, tanto como que en la elección interna del PJ de 1999 había respaldado a Antonio Cafiero, auspiciado por Carlos Menem, como precandidato a gobernador contra la dupla Carlos Ruckauf-Felipe Solá. En las elecciones de 2003 el «Patón» Pérez estaba ya sin retorno fuera del duhaldismo, y figuró en las listas de Luis Patti colgado del ticket «Menem presidente», donde lo sorprendió la derrota en manos del duhaldista Erreguerena.

• Pérez rehízo su vida, como todos los políticos después del revolcón, y nada mejor que hacerlo bajo el nuevo régimen. Este año el ex menemista agrónomo Pérez asumió como nuevo titular de la poderosa Subsecretaría de Puertos de la provincia de Buenos Aires. Felipe Solá lo designó en reemplazode David Christensen, el delegado del duhaldista dirigente del sindicato de los trabajadores rurales, Gerónimo «Momo» Venegas. Fue el primer despido importante de un duhaldista que produjo Solá cuando rompió definitivamente con el ex presidente.

Todo lo que dijo ayer Erreguerena estuvo dirigido a Kirchner por aparecer en Balcarce junto al ex menemista Pérez y también junto a Solá, a quien acusa de negarle fondos para obras. Más dolorosa fue la mención que hizo de Menem a quien le atribuyó haber dicho en actos de campaña de 2003 que las empresas agrarias de la región cerraban por no ser competitivas. Quien acompañaba en esos actos al riojano era el hoy kirchnerista «Patón» Pérez.
«En el 2003 me lancé -dijo Erreguerena en un pasaje de su discurso- a la campaña política para ser intendente. Quería ser intendente de mi querido pueblo, y ¿sabe por qué, porque veía cosas que no se estaban haciendo bien» (crítica al «Patón» Pérez). «El país -continuó- estaba en una etapa difícil, venía de una catástrofe, después que se fue la Alianza.Vino el Partido Justicialista y se hizo cargo de todo» (elogio de Duhalde).

• En el cierre de su discurso,
Erreguerena buscó separarlo a Kirchner de Solá. «Hice la 'gran Kirchner', salí a caminar casa por casa.» Era, dijo, lo que había hecho con el Frente para la Victoria con Kirchner Duhalde en 2003. «Me siento muy feliz de que esté acá. Usted, señor Presidente, va a sentir la sensación de que a este intendente hay que ayudarlo porque está con la gente. Que el futuro nos encuentre trabajando en un proyecto en común. Lo demás es cartón pintado». Bromeó sobre las expectativas de sus vecinos por aparecer este duhaldista junto a Kirchner y Solá en un acto. «Me decían ¿qué vas a hacer ahora que van a venir el gobernador, Aníbal Fernández, el ministro De Vido, usted. Estoy feliz».

Kirchner recibió el mensaje -casi irónico- y es la explicación de sus palabras sobre que Duhalde entre 2002 y 2003 no hizo sino postergar la solución de los problemas. También de frases que entendieron pocos como ésta: «Tenga coraje, intendente, la política nunca puede ser un club de amigos, la construcción de un país no puede ser un club de amigos». El Presidente había escuchado, minutos antes de comenzar el acto, cómo un grupo de allegados al intendente Erreguerena habían rechazado una invitación a subir al palco con el argumento de «Con ésos no, nos quedamos acá abajo». Enterado de la pelea con Solá, Kirchner dedicó una frase a la tolerancia: «Señor intendente, nunca va a encontrar un hombre más tolerante, plural y que defienda el consenso que este Presidente, porque vio caer hermanos y amigos, durante la dictadura genocida que nuestro pueblo tuvo que sufrir».

Cuando bajaron del palco las cosas no estaban mejor que cuando arrancaron. Erreguerena fue abrazado por sus entornistas como un héroe que se le había animado al Presidente, Kirchner corrió al helicóptero, Solá negó otra vez que hubiera demoras en la entrega de fondos a Balcarce. Al intendente le preguntaron si ahora, después de esta visita, iba a votar por Cristina de Kirchner en las elecciones del 23 de octubre: «¿Yo? Por favor -dijo a radio «FM La Isla»-, soy del Partido Justicialista y además duhaldista. ¿Por quién creen que puedo votar?».

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