Kirchner es neoliberal, según gurú de izquierda
James Petras es a la izquierda criolla lo que Guy Sorman era para el liberalismo económico de los años '80 y '90 en la Argentina. Este periodista y catador de vinos francés fue durante años el referente en Europa de lo que fue la UCeDé y sus satélites, a quienes informaba en cada viaje de las novedades y demás productos que aparecían en las góndolas ideológicas de Francia que podían alimentar a aquella franja que terminó deglutiéndose el menemismo. Petras, un sociólogo de la Universidad de Birmingham que fue activista estudiantil en los '60 en Berkeley, recorre desde hace años América latina explicándoles a las organizaciones de izquierda cómo se las ve desde Estados Unidos. Les cuenta, además, de las evoluciones del pensamiento insurgente y el sentido que cada partido de esa franja tiene para algún plan revolucionario internacional. Ese rol lo obliga a Petras a convivir con muchas ideologías, lo cual lo acerca a un anarquismo sin partido con algún anclaje en el marxismo de los libros clásicos de esa ideología. Funciona, como Sorman antes para los liberalistas económicos, como un validador de las izquierdas latinoamericanas. Por eso importa el dictamen que ha dado sobre el ADN ideológico de Néstor Kirchner: es un conservador de derecha, es un neoliberal agazapado que usa las banderas del progresismo. Lo dice en un reportaje concedido a la página de Internet «La Vaca», que es una de las que hace circular material de la izquierda intelectual. Esas expresiones en pleno debate sobre la adhesión de algunas izquierdas al proyecto transversal del kirchnerismo son útiles para explicar por qué no termina de cuajar esa alianza y el propio Kirchner empieza a pedir pista en el peronismo pejotista para no perder el timón de la administración. Veamos lo principal del reportaje a Petras.
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El ideólogo de izquierda James Petras, según el caricaturista de la página Web «Rebelion.org» que lo tiene como columnista estrella.
James Petras: Kirchner representa la nueva estrategia de la derecha neoliberal. Creo que forma parte de esa nueva derecha.
P.: Hace un año usted decía que sería un gobierno débil que sufriría una crisis brutal en setiembre de 2003 al pagar deuda externa. Eso no ocurrió.
J.P.: Sí, y se fortaleció. Yo creo que Kirchner es muy astuto. Hizo una política inteligente, de equilibrista, al satisfacer al Fondo Monetario y también neutralizar a los piqueteros en parte, y capturar a la clase media. El mal cálculo que hice fue el de precios internacionales de las principales exportaciones de la Argentina, que tuvieron un gran aumento que facilitaron mayores ingresos para el gobierno. Y el otro evento no anticipado fue que Kirchner descubrió un área de bajo costo político y económico pero que cosechaba muchísimos apoyos: anular las leyes de punto final, y empezar el proceso judicial contra los militares, y hacer alguna purga de militares, policías y jueces corruptos, y de gente del anterior régimen Menem-De la Rúa. Estos cambios son muy populares, no implican ningún costo para el gobierno, y le permiten ganar importante apoyo de los organismos de derechos humanos.
J.P.: En ese sentido han ganado mucho con poco. Poco, porque se sigue pagando la deuda, va a pagar a los deudores privados y va a seguir también apoyando a los agroexportadores. En eso es una continuación de la política de statu quo, con algunas modificaciones en el tema de derechos humanos, y todavía no ha mejorado en gran escala a muchos sectores de clase media que igual prestan apoyo casi incondicional a su gobierno.
P.: Su definición es: gobierno simbólicamente progresista, pero de derecha en la práctica.
J.P.: Sí, yo creo que falla el proyecto de estimular a la llamada burguesía nacional argentina, que tiene 150.000 millones de dólares depositados en el exterior. Es muy dudoso que vayan a traer este dinero e invertirlo en el país. Al fallar este proyecto de reactivar a la burguesía nacional, la única opción para un presidente que se proclama capitalista es buscar capital extranjero.
P.: El gobierno dice que es lo opuesto al neoliberalismo.
J.P.: Todos dicen eso, hasta que se dan vuelta. Algunos más rápido, otros menos. El ecuatoriano Lucio Gutiérrez tardó una semana en lanzar su proyecto fondomonetarista. Creo que, en algunos sentidos, la política fiscal de Kirchner es bastante conservadora. No hay déficit, tiene excedentes en el comercio, paga la deuda, y la gente olvida algunas cosas como la dependencia que tiene de la agroexportación y el petróleo. En lo demás, es una pura continuación de lo de siempre.
P.: ¿Esas medidas de bajo costo a la vez son muy fuertes, no muestran la voluntad de hacer una política diferente?
J.P.: Kirchner quiere proyectar la imagen de un político heterodoxo, pero nunca niega que está a favor de acuerdos con el capital extranjero, nunca menciona la renacionalización de sectores estratégicos, nunca ha cuestionado su filiación y cumplimiento con el FMI: ha hecho todo lo que el Fondo pide. Entonces: ¿cuál es la innovación?
P.: ¿Cómo encontró a los movimientos?
J.P.: Si los movimientos piqueteros que tienen base popular, como la CCC, el Polo Obrero y otros no se unifican, si quedan como están, poco a poco los van a eliminar o reducir a los búnkers.
J.P.: El gobierno sabe que si reprime estos movimientos puede provocar el apoyo a los reprimidos. Entonces los medios hacen el trabajo, demonizando la protesta. Así se está generando un ambiente para que cuando Kirchner haga el viraje hacia la política neoliberal tradicional, tenga ya el clima más propicio para la represión. Mientras tanto, la tolerancia consigue consenso de la clase media y sectores de derechos humanos. No necesita reprimir cuando tiene suficiente fuerza política.
P.: Parecería otra astucia de Kirchner: al no reprimir a esos piqueteros, no los unifica, y se van fragmentando solos...
J.P.: Sí, se fragmentan. Y además no han elaborado un programa para esta nueva coyuntura más allá de las marchas y cortes de caminos que siguen teniendo vigencia en algunas situaciones, porque la miseria está todavía presente en todas partes y en gran escala: 50 por ciento.




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